Los conflictos ambientales vigentes de la familia más rica de Chile

Resumen Latinoamericano / 13 de septiembre de 2018 / Felipe Menares Velásquez, Politika

Comunidades de distintos puntos del país han denunciado ser víctimas de los perjuicios ocasionados por las faenas de empresas mineras controladas por la familia Luksic, a través de su holding Antofagasta Minerals.

El miércoles 12 de septiembre, la Comunidad Atacameña de Peine (región de Antofagasta) ingresó una denuncia ante la Superintendencia de Medio Ambiente contra la Compañía Minera Zaldívar SPA, controlada por Antofagasta Minerals que posee el 50% de su propiedad desde el año 2015. Este grupo minero está en manos de la familia Luksic, la más rica de Chile, según la revista Forbes.

Según el documento firmado por Sergio Cubillos Verasay, presidente de la Comunidad que representa a 200 personas, la empresa contaba con un permiso de 20 años para la extracción de aguas del sector Negrillar. La autorización para las faenas, de acuerdo al escrito, debió terminar en el año 2015.

Según exponen desde la comunidad, la minera cuenta con dos Resoluciones de Calificación Ambiental que autorizan sus operaciones, además de la RCA 574/1993, que “autoriza la extracción de agua desde los pozos de Negrillar (acuífero Monturaqui-Negrillar-Tilopozo) por un período de 20 años, no habiendo antecedentes de otra evaluación de impactos ambientales que impliquen la extracción por más del período mencionado”.

“Para que se extienda la extracción de agua debería existir una solicitud de evaluación por parte del Servicio de Evaluación Ambiental, la cual no se realizó. Por lo que, en estos casos, existe una irregularidad por parte de la autoridad, realizando un incumplimiento a la ley 19.300”, sostuvo Cubillos.

La RCA 574 de 1993 establece que la minera presentó su Evaluación de Impacto Ambiental para el proyecto Zaldívar, consistente en la explotación y procesamiento de minerales de cobre para obtener como producto final cátodos de cobre. Además se indica que las operaciones se realizarán a 190 km al sureste de la ciudad de Antofagasta y a 5 km al norte del yacimiento La Escondida.

En el documento se afirma además que los “estudios realizados por la CMZ [Compañía Minera Zaldívar] indican que el acuífero tiene su capa freática entre los 85 y 145 m de profundidad, mientras que la base se puede encontrar a unos 800 m. de profundidad. Cálculos efectuados han permitido estimar que el agua almacenada en los 50 m. superiores del acuífero permitirá extraer un caudal continuo de 1200 l/s de agua durante 20 años. La operación del proyecto demandará 500 l/s”.

Antofagasta como ciudad china

No es el único conflicto que enfrenta el clan Luksic por el deterioro ambiental que producen sus negocios. También en Antofagasta, se ha denunciado la contaminación con metales pesados proveniente, en gran medida, del puerto Antofagasta Terminal Internacional (ATI), operado por Antofagasta Minerals.

El Mostrador recogió los resultados de un estudio científico publicado en abril pasado en la revista Peerj. El trabajo determinó que las concentraciones de cobre, zinc y arsénico son las más altas a nivel mundial. Incluso, en algunos casos superarían a ciudades chinas, que están dentro del grupo de las más contaminadas en el mundo.

Andrónico Luksic se defendió por Twitter, diciendo que “si el Puerto de Antofagasta está contaminado, la autoridad debe cerrarlo ya. El dueño del puerto es el Estado de Chile y ATI es su concesionaria”.

“En los últimos 4 años, ATI ha aportado a la empresa estatal por concepto de concesión un total de 28,5 millones de dólares, mientras que la compañía en ese mismo lapso ha sufrido pérdidas por 12,5 millones de dólares. Sí, pérdidas. Este terminal está muy lejos de ser un buen negocio”, añadió, olvidando que el EBITDA (Beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) de Antofagasta Minerals creció 54,5% en 2017, llegando a US$2.586,6 millones. Los ingresos del grupo para ese año alcanzaron los US$4.749,4 millones, lo que representa un incremento de 31,1%.

De cordillera a mar

En la misma región, 219 pescadores artesanales, recolectores de orilla y buzos de Cobija presentaron una demanda por el derrame de 2.400 litros de ácido sulfúrico en el terminal de la empresa Michilla Costa (perteneciente a Antofagasta Minerals), ocurrido en septiembre de 2017.

Los trabajadores exigen una indemnización total por $6.240 millones, debido al perjuicio sufrido tras la fisura que presentó un flexible de transferencia del terminal marítimo. El abogado de los demandantes, César Barra, señaló a radio Bío Bío que la empresa no alertó a los pescadores de la zona cuando se produjo el derrame.

“Fueron ellos los que se dieron cuenta cuando sintieron irritación en sus ojos y fosas nasales. La empresa ocultó el hecho y fueron los demandantes los que tuvieron que denunciar a las autoridades”, aseguró.

Pelambres: contaminación y represión

En la región de Coquimbo, los Luksic también han generado problemas por la operación de Minera Los Pelambres. El pasado 12 de junio, representantes vecinales de Choapa Viejo y Las Cañas 2 de Illapel denunciaron ante la Comisión de Recursos Hídricos, Desertificación y Sequía del Senado la contaminación del pozo de agua potable que abastece a las comunidades y responsabilizaron a las faenas de la empresa.

La delegación indicó que el sector cuenta con un comité de Agua Potable Rural (APR) desde el año 1998 y que en el lugar se ha producido “una serie de derrames”, según afirmó el José Escobar, habitante de Illapel.

Vecinos de Cuncumén heridos por Carabineros

“Cuando ocurrieron los primeros derrames, en el año 2013, no se dio a conocer a la gente exactamente cuáles podrían los efectos nocivos que podrían tener, especialmente en las napas y en el pozo de agua potable que se encuentra a escasos metros de la piscina de emergencia”, comentó en la cámara alta.

Gabriela Muñoz, tecnóloga médica y académica de la Universidad de Chile, también expuso en la instancia y dio cuenta de su trabajo con muestras de agua tomadas en una casa del sector de Huentelauquén. La investigadora detectó “la presencia en un ml de agua de 14 metales pesados”, entre ellos, cadmio y mercurio. “Encontramos 12 mg de arsénico. Qué páncreas, qué hígado puede vivir con esa cantidad de miligramos por ml en el cuerpo”, planteó.

En julio de este año, los habitantes de Cuncumén (Salamanca) perdieron la paciencia e iniciaron un corte de ruta en el acceso a Los Pelambres, luego de un episodio de polvo en suspensión producido por las faenas en el relave Tranque Los Quillalles de la minera. Hasta el lugar llegaron efectivos de Fuerzas Especiales de Carabineros, quienes protagonizaron una brutal represión contra los manifestantes.

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