Celebran 98º aniversario del nacimiento de Mario Benedetti en el Teatro Victoria/ “Querido Mario”: una dramaturgia optimista, un homenaje

Resumen Latinoamericano, 13 de septiembre.

Este próximo 14 de septiembre, al cumplirse un nuevo aniversario del nacimiento del compañero Mario Benedetti, se celebrará una función especial de la obra de teatro “Querido Mario”, basada en textos del escritor, en versión y dirección de María Varela.

Al finalizar la función se realizará un brindis junto a los actores, las actrices y la directora.

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Mario Benedetti, escritor, poeta, dramaturgo, un fiel representante de su tiempo, comprometido con las circunstancias que tuvo que transitar nuestro país en las diferentes épocas que le tocaron vivir. Todos somos parte de su obra, todos nos identificamos con su escritura, somos los personajes que habitan en sus obras. Reímos, lloramos, luchamos y nunca nos entregamos. “Querido Mario” es una obra que repasa parte de la historia que a muchos uruguayos les tocó vivir. Una selección de su vasta producción, donde sus personajes transitan por un Montevideo que quedara atesorado en nuestro recuerdo. Poemas, historias narradas por un hombre que nada en la vida le fue ajeno.
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ELENCO
Héctor Spinelli
Pelusa Vidal
Sara Bessio
Manuel Caraballo
Mariana Senatore

*Escenografía: Osvaldo Reyno
*Vestuario: Soledad Capurro
*Luces: Martín Blanchet
*Selección Musical y Música Original: Carlos da Silveira
*Diseño Coreográfico: Cristina Martínez
*Diseño Gráfico: Santiago Miranda Periazco
*Operador de Luces: Santiago Vieira
*Operador de Sonido: Charly Ferret
*Realización de Vestuario: Ruben Reyes
*Realización de Tejidos: Aída Sanz
*Peluquería: Heber Vera
*Asistente de Dirección: Valeria Fariña
*Dirección General: María Varela
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Teatro Victoria
RÍO NEGRO 1479 entre Mercedes y Uruguay

►RESERVAS: 2901 9971

 


Benedetti llega al teatro uruguayo:

“Querido Mario”, una dramaturgia optimista, un homenaje

Por Valeria Fariña, Resumen Latinoamericano, 15 de mayo 2018.

Entrevistamos a la dramaturga, actriz, docente y Licenciada en Bibliotecología, María Varela, que se encuentra dirigiendo la obra “Querido Mario”, un homenaje a Mario Benedetti y al pueblo uruguayo que sufrió la dictadura cívico militar

Mario Benedetti fue un gran compañero, que entre otras cosas, colaboró activamente con nuestro periódico Resumen Latinoamericano, desde 1979, de manera que nos sentimos emocionados por la dramaturgia que resolvió emprender loablemente María Varela, con quien estuvimos conversando en el Teatro Victoria.

Varela comenzó a estudiar actuación en 1975, en la Escuela de Arte Dramático de Montevideo, y tres años más tarde, el director y actor Omar Grasso, la invitó a participar como Asistenta de Dirección del Teatro Circular, integrándose rápidamente al elenco. A partir del año 2000, se dedicó a la dirección, llevando a la escena varias obras, entre otras, “Terrores y miserias del III Reinch” de Bertolt Brecht y “La Casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca, y también adaptó y escribió dramaturgias, entre las que se destacó el año pasado, “Me llamo barro, aunque Miguel me llame”; sobre la vida de Miguel Hernández. Este año, escribió y adaptó textos de Mario Benedetti, en una conmovedora dramaturgia titulada Querido Mario, un homenaje -como confiesa la directora- a Mario y a toda la gente que vivió y sufrió un duro período de nuestro país: la antesala del golpe militar y la dictadura cívico-militar.

 

-¿Cuál es la situación actual del teatro en Uruguay, y de la actuación, que como profesión, estuvo amenazada desde sus orígenes, por diversos prejuicios sociales y por la escasa o nula inversión de los organismos oficiales hacia la actividad cultural?

Creo que hoy, existen menos prejuicios sociales que en mi época, pero los gobiernos siguen sin invertir en la cultura, ésta no ha tenido el papel preponderante que le corresponde, es un país, en el que si bien se invirtió más en estos últimos tiempo, todavía necesita mucho más, porque la cultura es fundamental para que crezca la sociedad, para que se desarrollen los individuos, y nosotros en el teatro tenemos ya de por sí algunas limitantes, entre otras cosas, porque no es un espectáculo masivo, como el carnaval por ejemplo, y aunque concurre mucha gente al teatro, en Uruguay no tenemos, lo que sí existe en otros países, medios de ficción televisivos; que son medios masivos, y que permiten que los actores y las actrices puedan vivir de su profesión, no es casual que el público uruguayo conozca más a los actores argentinos que a los de su país.

 

En la actualidad, existen más ofertas que antes para la formación actoral, ¿este crecimiento acompasó la calidad de las propuestas?

Hay mucho más grupos sí, y eso es importante, porque permite que exista mayor variedad de propuestas, que son totalmente diferentes, ahora el público puede elegir entre distintos estilos y concepciones del teatro, de hecho, y por suerte, existen grupos autogestionados. Por supuesto, que en ese numero, no todo tiene una gran exigencia, eso es natural que suceda, pero el rigor es necesario, el teatro necesita rigor artístico y seriedad, de hecho el público es exigente, hasta por la variedad que tiene. Me parece maravilloso que las nuevas generaciones, quieran vivir del teatro, y se formen integralmente en la profesión, esa es una conciencia que se fue tomando, que tenemos derecho a vivir de nuestro trabajo. Así, las nuevas generaciones están siendo promotoras de sus fuentes de trabajo, y para eso, es muy importante aprender todos los roles que se hacen en el escenario: las luces, el sonido, el vestuario, y ahora se está promoviendo esa interdisciplinariedad, que es positiva y buena para el desarrollo y enriquecimiento de las creaciones teatrales.

 

¿Es necesaria la creación, la innovación, no la reproducción tecnicista o mecánica?

Y en el teatro con rigor aparece justamente eso, la creación, que va tomando cuerpo en cada uno de los ensayos que hacemos. Por eso digo, tanto sea, en un teatro clásico, o en un teatro mucho más moderno, o experimental, tiene que haber rigor y creación: sacar lo mejor, trabajar con disciplina, estudiar. Hacer teatro requiere tener un conocimiento de muchos asuntos.

 

¿Tú a qué tipo de dramaturgias has apostado, desde la dirección?

He realizado varias cosas, no tengo un estilo único. Como en la vida, en el teatro hay gustos, estilos, por eso creo que es mejor no etiquetarnos, el teatro es un todo, luego cada uno tendrá preferencias claro, pero dependerá de muchas circunstancias, de las oportunidades, de los estados. Yo por ejemplo, elijo las obras que me gustan, primero leo los textos y si me gustan, eso es lo que me define a ponerme a trabajar en ellas, por ejemplo, cuando hice “Del Amor” en el Teatro Circular, me la leyó un amigo, Homero, que me la tradujo del sueco, recuerdo que él me dijo “Mirá, me parece que esta obra es para vos”, y el día que me la leyó, dije “Sí, la quiero hacer ya”. Esa cosas se sienten, y a mi, eso es lo que me define para seleccionar las obras.

 

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Me gustó mucho hacer esta obra, además me parece que es un homenaje a él, una persona tan querida, que tanto quiso a este país, merece que lo pongamos a la luz, para que la gente lo siga viendo, y también para que las nuevas generaciones, que no pudieron convivir con él, tengan la oportunidad de conocerlo

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En estos momentos, estás estrenando “Querido Mario”, en el Teatro Victoria, una obra basada en textos del entrañable escritor Mario Benedetti, ¿de qué se trata?

Sí, lo lindo de Mario Beneddetti es que es tan uruguayo y tan montevideano, que todos nos identificamos automáticamente con él, con su poesía, con sus cuentos, con sus novelas. Somos un trocito de sus relatos, es increíble cómo alguien pudo pintar tan bien a su país, él captó el alma de los montevideanos. Por eso, me gustó mucho hacer esta obra, además me parece que es un homenaje a él, una persona tan querida, que tanto quiso a este país, merece que lo pongamos a la luz, para que la gente lo siga viendo, y también para que las nuevas generaciones, que no pudieron convivir con él, tengan la oportunidad de conocerlo, fijate que las generaciones anteriores convivieron con Mario, vos lo veías caminando por el centro de Montevideo o sentado en el bar, era parte de nuestra cotidianidad.

 

Mario fue un escritor con principios, intransigente, coherente con su pensamiento a lo largo de toda su vida, y logró reflejar con simpleza y rigor el sentir de los sectores populares. Por esto, fue muy reconocido en el extranjero, ¿y en Uruguay, también fue así?

En Francia, en España, y en varios lados del exterior, lo adoraban y lo siguen queriendo mucho, aunque haya partido físicamente. Nosotros, en Uruguay, somos un país que no reconocemos en tiempo y forma a la gente, y esto se da en muchos ámbitos, existe un dicho que dice, “Primero hay que triunfar afuera para que te reconozcan adentro”. Pero él, además de ser un escritor increíble, fue muy querido, dio una lección de vida, vos lo veías y en seguida comprendías su humanidad, un hombre que no te ponía poses, era auténtico en su pensamiento y en lo que escribía, en ese sentido, te podrá gustar o no lo que escribió, pero Benedetti no defraudó a nadie, era fiel a sí mismo y a su país, coherente, de una simpleza y sencillez real, era uno más de Montevideo, él nunca se sintió “Mario Benedetti”, tenía esa humildad de los grandes. Por eso, “Querido Mario”, es el mejor titulo para esta obra, porque toda la gente que lo conoció lo quiere y admira, yo lo conocí muy poquito, pero quienes lo conocieron en profundidad, me han hablado de él con un cariño extraordinario. Eso motivó, sin lugar a dudas, a esta obra.

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Los personajes de la oficina, que aparecen en la obra, son los funcionarios públicos de Montevideo, sus sueños, sus quejas, sus anhelos, su monotonía, su falsa modestia, y Mario ironiza esas situaciones, él mismo fue funcionario público durante más de una década y terminó renunciando a su trabajo, él mismo, digamos, que se ironiza en los textos

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¿Cómo no querer un hombre auténtico, que le habla y escribe a la gente? Sus escritos y sus poemas aparecen en esta obra, contános, ¿qué textos incluiste?

Mi intención en la obra fue recrear una etapa de Uruguay y de él. Llevamos la obra desde fines de la década de los 60, esa sociedad que tenía esperanzas en los cambios, que peleaba y renacía permanentemente, y que iba rumbo a ese golpe de Estado y dictadura que comenzó en el 73. Eso es lo que se retrata en la obra, los cambios que se dan desde fines del 60 hasta principios del 70, aparece cómo cambia el paisaje de nuestro país, y cómo Benedetti en su producción, fue pintando esos cambios. La obra comienza en una oficina, en esa cosa rutinaria, monótona de los empleados públicos, y desde allí aparecen los poemas que no sólo retratan ese ambiente gris, sino también a los funcionarios, que quieren salir de la decadencia en la que viven, de la situación en la que se encuentran. Y luego, la obra va avanzando hacia el golpe de Estado, nuevamente a través de sus escritos, en este caso de novelas y cuentos, en los que aparece la gente común que Mario solía retratar, no hay grandes personajes, ni héroes, él escribe pedacitos de la vida de seres comunes, por eso, es que nos identificamos naturalmente con los conflictos de esa gente. En ese sentido, Mario fue un humanista, reconoce la sensibilidad de la gente y sabe abordar los problemas desde lo cotidiano y lo común, y esa cosa de la existencia del ser humano; cómo está parado frente al mundo, pero Mario fue muy crítico también, no es benevolente con sus personajes, los quiere pero los critica con un humor irónico, el humor montevideano.

 

Mario, como vos decís, retrata esa cotidianidad montevideana, a veces gris, y tiene la virtud de situar la vida de sus personajes en perspectiva, en el devenir, se ocupa de los cambios, de cómo conviven y pelean lo viejo y lo nuevo de la sociedad. ¿Cómo aparece esto en “Querido Mario”?

Exactamente, él toca las fibras de lo humano, por eso, cuando lo leemos es imposible sentirse ajeno, algo te toca, algo te conmueve, rápidamente nos metemos en su mundo, porque es nuestro mundo también, sobretodo el de los montevideanos. Los personajes de la oficina, que aparecen en la obra, son los funcionarios públicos de Montevideo, sus sueños, sus quejas, sus anhelos, su monotonía, su falsa modestia, y Mario ironiza esas situaciones, él mismo fue funcionario público durante más de una década y terminó renunciando a su trabajo, él mismo, digamos, que se ironiza en los textos que escogimos para esta obra.

 

Y él es un critico, muy duro, de esa situación, pero lo hace desde un mensaje alentador, varias veces reafirmó “no todo puede estar perdido, algo se puede hacer”. ¿De esto nos habla también tu obra?

Claro, él dijo “Yo soy un optimista”, eso aparece en nuestra obra, “Soy un optimista incorregible, pero confieso que estoy muy preocupado por el futuro”, y lo cierto es que Benedetti nunca bajó los brazos, fue de los pocos de su generación, que en un momento de serias dificultades, se mantuvo firme, y fue un hombre solidario con la gente. Yo recuerdo que nosotros, con Jorge Curi, que iba a ser El coronel no tiene quien le escriba de García Márquez, en el Teatro Circular, no habíamos logrado que nos dieran los derechos, entonces Benedetti le habló a García Márquez para que nos dieran esos derechos, explicándole que Curi era un gran director, y así logró que pudiera hacerse la obra, que además fue realizada de una manera maravillosa, imaginate, él ayudó a que un grupo de teatro pudiera hacer la obra, eso nos habla muy bien de él, de su actitud solidaria, siempre apoyando lo que consideraba justo y apostándole a la cultura. En el ambiente artístico y cultural, Mario fue una de esas personas, unánimemente queridas, a pesar de que no tuvo todo el reconocimiento que se merecía en su país, el sabía esto pero no le importaba, tenía el respeto de todos.

 

Y en esta dramaturgia, ¿cómo abordaste los textos, por un lado, y el trabajo de actuación con el elenco?

Bueno, primero conocimos lo que había escrito Mario, y nos situamos en la época, en lo que estaba pasando en la década del 60 y 70, qué ocurría en nuestro país y en el mundo, analizamos eso, situamos el trabajo de creación en la perspectiva histórica, para que los actores y las actrices, fueran sintiéndose parte de eso, que fueran abordando sus personajes con la similitudes de sus propias vidas, porque es nuestro pasado reciente, nuestra historia. Fuimos descubriendo eso con el elenco, cuando leíamos el libreto, íbamos identificándonos con las situaciones, con la vidas de los personajes, con nuestra idiosincracia, con lo gris y también con el humor cotidiano que nos caracteriza, con las cosas absurdas y grotescas que nos suceden,los uruguayos somos muy criticones e irónicos, y muchos de los textos que dicen los actores, perfectamente lo podemos decir, cada uno de nosotros, en nuestra cotidianidad, nada nos es ajeno, entonces eso para el trabajo de la actuación, eso fue mucho más fácil. Y después que hicimos todo ese entendimiento, haciendo orgánico el texto, ahí comenzó la parte interpretativa, lo que cada uno pone de sí en la creación, y eso dependió de cada uno de los integrante de elenco, como es sabido, el mismo personaje puede ser interpretado, de manera absolutamente distinta, por distintos actores.

 

La escenografía, a cargo de Osvaldo Reyno, está basada en fotografías de la época del 60-70: fotos de las luchas de las obreras textiles, movilizaciones estudiantiles, el estudiante caído Ramón Peré, represiones policiales a manifestantes, actos de la CNT, actividades artísticas de Daniel Viglietti, Zitarrosa regresando a su patria, la arquitectura de nuestro país; el Palacio Salvo, el Victoria Plaza, el emblemático Café Sorocabana; donde se reunían artistas, en fin; lugares y hechos de nuestra historia reciente. ¿Cómo definieron esta puesta?

En la primeras mesas de trabajo que tuvimos con Osvaldo, él comentó que tenía la idea de trabajar con fotografías, y nos propusimos entonces, honrar a los cultores de aquella época, a través de la fotografía, pero después resolvimos que lo mejor, era rendirle homenaje a toda la gente, a todos los compañeros y compañeras, a la gente que salía a las calles a manifestarse, a los monumentos, a ese Café Sorocabana, que representó un momento muy importante de nuestra cultura, es decir, que la gente, en la escenografía se identificara, con un espacio del Montevideo de aquel entonces.

 

¿O sea que es un homenaje a Mario y a la gente, al pueblo montevideano y uruguayo, un homenaje a la utopía?

Sí, a todas esas generaciones que vivieron ese período, y al renacer de la utopía, y a seguir luchando, porque siempre hay que seguir adelante, como nos lo enseñó Mario, nuestro Querido Mario.

ELENCO
Héctor Spinelli, Pelusa Vidal, Sara Bessio, Manuel Caraballo, Mariana Senatore,
Escenografía- Osvaldo Reyno
Vestuario- Soledad Capurro
Iluminación-Martín Blanchet
Diseño coreográfico –Cristina Martínez
Selección musical y música original -Carlos da Silveira
Diseño Gráfico-Santiago Miranda
Asistente de dirección- Valeria Fariña
Dirección general-María Varela

TEATRO VICTORIA- RÍO NEGRO 1479
TELÉFONO 29019971

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