Venezuela. Desde Miami, los golpistas advierten: “Intentaremos nuevamente en septiembre. Con la ayuda de Iván Duque”

Resumen Latinoamericano / 12 de agosto de 2018 / Geraldina Colotti, Faro di Roma

“Volverán a intentarlo en septiembre: con el favor de Duque, el nuevo presidente de Colombia”. Desde el sur de la Florida, la oposición golpista lanza otro desafío al gobierno de Nicolás Maduro. Lo hace en un nuevo episodio de Agárrate, el programa que dirige Patricia Poleo, una periodista con experiencia en temas de subversión. En el momento del golpe contra Chávez, en 2002, encabezó el diario El Nuevo País, propiedad de su padre Rafael, que también es de oposición. Desde entonces ha sido investigada como autora intelectual del asesinato del juez Danilo Anderson, que estaba investigando las masacres de ese golpe liderado por la CIA.

Su programa es esclarecedor desde varios puntos de vista. Primero por los elementos concretos que proporciona, en la ansiedad de mostrarse como “informada de los hechos”. Ella fue la primera en leer el comunicado de los Soldados de Franelas, el grupo armado que se atribuyó la responsabilidad del ataque con los drones contra Maduro. Para demostrar su autenticidad, difundió toda la correspondencia mantenida con los atacantes durante los meses en que se preparó lo que debería haber sido una masacre.

Una matanza anunciada, como han afirmado arrogantemente otras figuras de la oposición, ubicadas en los Estados Unidos o en Colombia: desde el periodista peruano Jayme Baily hasta Salvatore Lucchese, ex director de policía en San Diego, en el Estado de Carabobo.

Carabobo ahora está gobernado por el Chavista Rafael Lacava, pero sigue siendo un bastión de la extrema derecha, como también se puede ver en las detenciones posteriores al ataque y las confesiones de algunos sospechosos.

En Carabobo está el Fuerte Paramacay, la guarnición que fue atacada el año pasado por un grupo armado de oposición. 18 personas fueron arrestadas por ese crimen, algunas aún son buscadas por la Interpol y también están implicadas en este nuevo ataque, que debería haber decapitado a toda la dirección político-militar del chavismo y que ha causado heridas a 7 soldados. Para los grandes medios internacionales, sin embargo, el ataque continúa definiéndose como “presunto” y todas las preocupaciones se dirigen a “los derechos humanos de los detenidos”.

Desde la Universidad de Carabobo, intervino a través de Skype el profesor Pablo Aure, fanático de la ex diputada proatlántica Maria Corina Machado. Maricor es líder del partido Vente Venezuela, una ex golpista que fue amnistiada por Chávez, hizo alarde de su amistad personal con George W. Bush y con Álvaro Uribe.

Y es precisamente en este último que la extrema derecha venezolana confía para sacar a Maduro: más específicamente cuenta con Ivan Duque, el nuevo presidente de Colombia, que es un peón de Uribe y que ya en la campaña electoral ha puesto en el primer punto del programa una nueva guerra sucia contra Venezuela.

Con Duque las cosas cambiarán – dijo Aure – anunciando una guerra abierta desde el comienzo de septiembre. Los estudiantes – amenazó – volverán a ser el detonador, como en las “guarimbas” de 2014 y 2017. Pero, sobre todo, debemos presionar “a los padres de familia” para que “no permitan enviar a sus hijos a la escuela”.

Y así, finalmente el “dinero volverá al país”, pero no “para ser distribuido, volverá a las empresas para reinvertir”. ¿Cómo piensan a sacar a Maduro? Mientras tanto, “organizándose mejor” de lo que han hecho hasta ahora.

Luego, convenciendo a la gente “ya psicológicamente probada” de que “la comunidad internacional” apoya a la oposición, y empujando a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a la insubordinación.

El uso pretencioso de las multinacionales “humanitarias” y de los derechos humanos es el otro dato que emerge y en el que se puede reflexionar. El profesor en cuestión, que acusa al gobierno de impedir la “libertad de expresión”, hace su trabajo de subversión con total tranquilidad y cuenta que viajó por todo el país con María Machado para difundir sus proclamas.

Con la arrogante reivindicación de sus planes, estos líderes golpistas, respaldados por Trump, el gobierno de Colombia, el Grupo de Lima y los organismos internacionales que apoyan las sanciones impuestas por Estados Unidos y Europa, han pasado a otra fase de la guerra no convencional: la del ataque explícito y directo. Hasta el punto de desorientar incluso a aquellas franjas más moderadas que intentan salirse por la tangente, y culpar al gobierno del “auto-atentado”, por lo menos mediante “infiltrados”.

De hecho, la Revolución Bolivariana también está lista para pasar a otra fase. El plan económico-monetario aprobado por el gobierno afectaría a gigantescos intereses multinacionales, un plan apoyado por el giro político del IV Congreso del PSUV, que apunta a profundizar el poder popular y el ataque a los monopolios.

El atentado contra Maduro fue también una prueba para medir las reacciones internacionales.

La oposición, confiando en el apoyo incondicional del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, que ha juramentado al Tribunal Supremo de Justicia “en el exilio” por descalificar a las instituciones bolivarianas, ha protestado formalmente ante la OEA, y Estados Unidos ya está ejerciendo presión sobre la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, elegida como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para perseguir a Venezuela.

Como órgano plenipotenciario, votado el año pasado por más de 8 millones de personas, la Asamblea Nacional Constituyente ha decidido por unanimidad la revocación de la inmunidad parlamentaria y ahora se busca oficialmente a Borges, que se encuentra en Colombia. Requesens ha sido arrestado. Apareció en un video durante la rueda de prensa del Ministro de Comunicación e Información Jorge Rodríguez, que se transmitió casi simultáneamente con el programa de Poleo.

Requesens ha confirmado las declaraciones del ex sargento de la Guardia Nacional, Monasterio, quien lo acusa de haber favorecido el paso a Colombia para preparar el asalto con drones. Drones programados para una masacre, que falló el objetivo gracias a los “escudos protectores” provistos por los sistemas de seguridad, y la “inteligencia social” activa en el área, que bloquearon a dos de los atacantes cuando un dron rechazado regresó, explotando en un edificio.

Pero otro hecho importante surgió del programa de Poleo, que contó con la presencia de otros dos personajes: Marianella Salazar, una “editorialista” de El Nacional, y Roberto Carlo Olivares, un periodista que huyó a Miami, que predijo la caída de Maduro “dentro de los primeros tres o seis meses del próximo año”. ¿Cómo? A través de otras “acciones libertarias”, pero mejor organizadas, y con la intervención directa de EE. UU. y de Colombia. “No debemos pensar en una verdadera invasión militar”, dijo Olivares, sino “en todos los modos de presión militar que existen”.

Las bases militares de EE. UU. en la región no faltan. Está la cuestión de los “refugiados” venezolanos en las fronteras. Está el Ecuador de Lenín Moreno que ya permite el regreso de los Estados Unidos y que se ha unido al coro de la “emergencia humanitaria” en las fronteras. Existe un embargo decidido por un juez estadounidense contra la empresa venezolana Citgo, con sede en los Estados Unidos, a pedido de una empresa multinacional, que reclama pagos multimillonarios en dólares. Está Ivan Duque en Colombia, y la Colombia que ya está fuera de la Unasur.

Sobre todo, dice Olivares, debe fomentarse la subversión interna. Pero esta debe “mostrarse unida”.

Y este es quizás el dato más importante que surgió de la transmisión: el índice de litigio de las derechas venezolanas, listas para despedazarse en la lucha por el poder y la representación hacia sus amos occidentales.

También en esta ocasión, se pelearon mucho entre ellos. Han habido denuncias de traición, las diversas facciones golpistas de la llamada “resistencia” parecen estar divididas. El ex sargento Monasterio acusa a Requesens que acusa a Borges, quien ya traicionó una vez, dice Poleo, al entregar a los conspiradores del “plan Azul”.

Todos contra todos. Una buena guarida de víboras. Grandes “campeones de los derechos humanos”. Si regresaran para gobernar, harían tabula rasa.

Traducción de Gabriela Pereira

You must be logged in to post a comment Login