México. Reclaman a AMLO no aceptar política migratoria de Trump / Protestas frente a la casa de transición del presidente electo

Resumen Latinoamericano*, 13 de julio de 2018

Ciudad de México, 12 de julio .— Una coalición de organizaciones defensoras de la comunidad migrante exhortaron al virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, a no aceptar una política de hechos consumados del actual gobierno con la administración de Donald Trump que convertíiría a México en un filtro migratorio encargado de procesar las peticiones de asilo de ciudadanos de terceros países que buscan refugio en EU, ni aceptar el papel de receptor de todos los ciudadanos no mexicanos que son deportados desde ese país.

A sólo unas horas del encuentro que mantendrá con una delegación del más alto nivel de Estados Unidos, para tratar un apretado listado de temas, estas organizaciones pidieron a López Obrador no dejarse sorprender por negociaciones que la administración de Donald Trump ha impulsado para resolver la crisis de los refugiados que huyen de la violencia en Centroamérica:

Le pedimos “no firmar un acuerdo de ‘tercer país seguro’ con Estados Unidos.

“Confiamos en que usted será fiel a sus palabras de garantizar los derechos humanos de las personas migrantes y solicitantes de asilo, y que en caso de que la aún administración de Enrique Peña Nieto firme dicho acuerdo, usted hará las acciones necesarias para revocarlo al inició de sus funciones”, manifestaron los representantes de organizaciones como Sin Fronteras, IAP, el Instituto para las Mujeres en la Migración, AC (IMUMI), Fundar y el Centro de Análisis e Investigación.

Esta misma semana el diario The Washington Post publicó que los gobiernos de México y EU negocian un acuerdo que convertiría al gobierno mexicano en el responsable de la seguridad de quienes llegan con peticiones de asilo bajo el brazo desde Centroamérica para encontrar puerto seguro en la Unión Americana.

“La propuesta, conocida como ‘acuerdo seguro de un tercer país’, podría requerir que los solicitantes de asilo que transiten por México soliciten protección en esa nación y no en los Estados Unidos.

“Permitiría que los guardias fronterizos de EU rechacen a los solicitantes de asilo en los cruces fronterizos y regresen rápidamente a México a cualquier persona que ya haya ingresado ilegalmente en busca de refugio, independientemente de su nacionalidad”, según consignó The Washington Post.

Apenas el pasado 19 de junio, el presidente Donald Trump aseguró que “Estados Unidos no se convertirá en un país de refugiados”. En consecuencia, de aceptar este acuerdo, México heredaría su problema y se convertirá en ese territorio de refugiados.

Los campamentos de familias enteras, incluidos por supuesto los menores de edad, se multiplicarían a lo largo de nuestras dos fronteras con Estados Unidos y Centroamérica.

En febrero de 2017, la presidencia de Donald Trump hizo públicas las nuevas directivas para ordenar a los agentes de migración deportar a ciudadanos de terceras naciones a la nación contigua o desde la cual cruzó la frontera.

Es decir, aquellos ciudadanos que no sean de origen mexicano, pero que hayan ingresado desde México, podrían ser retornados de forma expedita.

Cuando se dieron a conocer estas directivas, funcionarios del Departamento de Seguridad Interna (DHS) reconocieron que el tema de los menores migrantes que huyen de la violencia en Centroamérica serían un caso especial que se discutiría con el gobierno de México quien, como estado soberano, debería decidir si los aceptaba en calidad de refugiados mientras se decidían sus peticiones de asilo en EU.

En el curso de los próximos días o semanas se sabrá si. acaso, México ha aceptado convertirse en ese “tercer país seguro”. Una solución que, desde el punto de vista de numerosas organizaciones, México sería incapaz de cumplir ante la avalancha de refugiados que ya han desbordado sus capacidades como nación receptora.

“Como usted ha comprobado a lo largo de su gira por el país, México enfrenta retos importantes en materia migratoria y de asilo, toda vez que la Comisión de Ayuda a Refugiados (COMAR) no cuenta con la capacidad, ni humana, ni técnica, ni financiera, para asumir esa responsabilidad.

“Con sólo 4 oficinas (Tapachula, Acayucan, Tenosique y CDMX) para resolver todas las solicitudes en México, asumir el papel de “tercer país seguro” no sólo va en contra de la postura que ha manifestado durante su campaña electoral, sino también sería una

irresponsabilidad, pues el país no tiene las condiciones para garantizar el acceso a derechos fundamentales como a la educación, a la salud y al trabajo digno y justo, para las personas que permanezcan aquí esperando una resolución a su proceso”, advirtieron las organizaciones que han manifestado por adelantado su rechazo.

 

Deportados protestaron frente a casa de AMLO

CIUDAD DE MÉXICO.- Un grupo de activistas y miembros de una comunidad de mexicanos deportados de Estados Unidos se manifestaron en el área limítrofe de la casa de transición de Andrés Manuel López Obrador, en la colonia Roma, donde se llevó a cabo el encuentro entre el virtual presidente electo y representantes de Donald Trump.

Con pancartas en mano y pegados a las vallas de seguridad, una docena de jóvenes de la comunidad retornada y de Otros Dreams en Acción (ODA) exigieron a López Obrador la defensa de los derechos de la comunidad de mexicanos deportados, así como repudiaron las políticas en materia de migración de Estados Unidos.

“Deportados, humanos, no mercancía”, “La frontera sur, fuera de México”, fueron algunas de sus consignas, que también corearon en inglés: “Disappearing children is not leadership”, gritaron desde el cerco de seguridad instalado en la esquina de Insurgentes y Chihuahua.

Los activistas exigieron alto a la “criminalización” de migrantes en México, así como que se hagan válidos sus documentos de identidad expedidos por instituciones mexicanas en Estados Unidos. También que los consulados sean reestructurados.

 

* Fuentes: LA JORNADA/ PROCESO

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