“Mariátegui no rechaza la existencia de una dimensión moral o racial, sino lo que pretendía “explicar” era la miseria indígena por elementos raciales o culturales”

Resumen Latinoamericano / 13 de julio de 2018 / Salvador López Arnal, Rebelión

Entrevista con Ariel Petrucelli sobre Ciencia y utopía. En Marx y en la tradición marxista

Profesor de Historia de Europa y de Teoría de la Historia en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Comahue (Argentina), Ariel Petruccelli ha publicado numerosos ensayos y artículos de marxismo, política y teoría de la historia. Es miembro del consejo asesor de la revista Herramienta. En esta conversación nos centramos en su libro Ciencia y utopía, Buenos Aires, Ediciones Herramienta y Editorial El Colectivo, 2016. Se define como “marxista libertario con una amplia participación política en el movimiento estudiantil (en tiempos ya lejanos) y sindical docente”. Ha cultivado el humor político en un colectivo de agitadores culturales (El Fracaso) que editó a lo largo de más de una década dos publicaciones satírico-revolucionarias: La Poronguita y El Cascotazo.

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Estábamos aquí. Mariátegui, usted lo señala, rechaza el enfoque racial y moral en la aproximación a la cuestión. Pero, ¿no es también un problema racial y moral la situación de las poblaciones indígenas en Perú y en otros países?

Desde luego. Lo que rechaza Mariátegui no es la existencia de una dimensión moral o racial. Lo que rechaza son la interpretaciones que pretendían “explicar” la miseria indígena por elementos raciales o culturales. Mariátegui vincula esencialmente las desgracias indígenas con la propiedad de la tierra: o mejor, con su falta de propiedad. 

Le cito: “Su visión del impacto económico de la colonización española es altamente desfavorable”. ¿En Perú más que en otros lugares? Si fuera así, ¿por qué?

No creo que Mariátegui viera dicho impacto como más desfavorable en Perú que en otros sitios. Pero sí lo veía como muy desfavorable en sí y de por sí. Por dos razones: la primera es por la destrucción (en buena medida por ignorancia y prepotencia) de los eficientes sistemas agrícolas andinos; la segunda es por la introducción de formas latifundiarias cuasi-feudales. 

Mariátegui también evalúa crudamente las consecuencias de las políticas liberales con el advenimiento de la República peruana independiente. ¿Por la destrucción de las comunidades indígenas?

Exacto.  

¿Se puede hablar, como creo que hablaba Mariátegui, de comunismo indígena? Si fuera que sí, ¿de qué comunismo estamos hablando? De hecho, según usted mismo señala, el factor de progreso no solo social sino técnico son, para Mariátegui, las comunidades.

Hubo y hay un colectivismo indígena. De eso no hay duda. Tradiciones comunitarias muy fuertes; que en algunos casos incluyen o incluían repartos periódicos de las tierras comunales. Si por comunismo entendemos una sociedad sin explotación … bueno, en el colectivismo andino había explotación, grupos étnicos privilegiados, etc. 

Le vuelvo a citar: “Es esta situación [la existencia de una institución, la comunidad, capaz de incorporar las nuevas tecnologías] la que, según Mariátegui, abría la posibilidad de una evolución no capitalista de la economía peruana basada en el desarrollo del vital comunismo indígena”. ¿No recuerda este comentario un poco -o un mucho- las reflexiones del viejo Marx? Añado: usted escribe “según Mariátegui”. ¿No es su posición?

¡¡¡Claro que recuerda a Marx!!! En cuanto a si es mi posición; pues bueno, creo que es una hipótesis válida y muy interesante. Era aceptable y muy valorable apostar por ella a finales del siglo XIX o comienzos del XX. Sin embargo, mirando las cosas en retrospectiva, tengo mis dudas respecto de si hubiera sido una vía realizable. La verdad, no lo sé. 

Recuerda usted que las tesis de Mariátegui sobre el sujeto revolucionario del Perú (las propias comunidades indígenas, no el proletariado ni los intelectuales) no coincidían con la ortodoxia marxista del momento, con las voces oficiales de la III Internacional defendidas en América Latina por, entre otros, Victorio Codovilla. ¿Se marginó entonces a Mariátegui? ¿Se le persiguió o expulsó del partido?

No se le llegó a expulsar, pero las autoridades latinoamericanas de la Comintern -como Vittorio Codovilla y el menos conocido Eudovico Ravines- ejercieron todo tipo de presiones para desplazar a Mariátegui de puestos de responsabilidad en el Partido Socialista Peruano, para dar lugar a un recién fundado Partido Comunista del Perú completamente desmariateguizado. Al respecto es fundamental el trabajo de Flores Galindo La agonía de Mariátegui. La polémica con la Comintern.

¿Qué ha quedado del legado de Mariátegui en el Partido Comunista peruano?

La verdad que no lo sé. Creo que no mucho más que una leve inspiración. 

Fuera de guión… o dentro de él ¿Sendero Luminoso bebió en algún momento y de algún modo de las reflexiones y posiciones de Mariátegui?

A mi juicio no. Tomó su nombre de un escrito de Mariátegui; pero sus concepciones estratégicas, tácticas y éticas poco tienen que ver. Para no hablar del anti-intelectualismo de Senderista!!! Me cuesta creer que Mariátegui hubiera aprobado incluso una leve parte del accionar senderista. 

¿Qué podemos hacer para que Mariátegui sea un pensador más conocido en esta, un pelín creída, Europa Occidental? ¿Qué se le ocurre? ¡Ayúdenos! ¡El marxismo argentino siempre ha sido muy internacionalista!

Quizá se podría editar al menos parte de sus obras en Europa, o traducirle a otros idiomas. O quizá baste con escribir sobre él, hablar de sus textos: hoy en día casi todo está disponible en internet. Quien busque, encontrará. 

Podríamos quedarnos aquí, a las puertas de “La opción ética del viejo Trotsky”. Como sé que he abusado de usted en demasía, conviene darnos un descanso por vacaciones. ¿Le parece? ¿Retomamos la serie a finales de agosto? Nos falta cada vez menos.

Me parece perfecto, me esperan dos o tres semanas de cordillera, frío y nieve, en un remoto lugar. 

No ando muy puesto en asuntos trotkistas pero creo que usted mantiene la tradición incluso en asuntos de tiempo libre y diversión.

Y por cierto, ¿se va a ir dos o tres semanas, con frío y nieve, y se va a perder los partidos finales de Mundial? ¿No quiere disfrutar del Brasil-Uruguay en una más que probable final? ¡Son países hermanos!  

Dos semanas seguro; tres quizá. Me encantaría una final Brasil – Uruguay. Y no oculto mi simpatía por el Paisito. Si me la pierdo o no, dependerá de que se concrete dicha posibilidad… y de la cantidad de nieve acumulada: si no es demasiada podría bajar al pueblo y ver el partido en un bar.

Yo la veré en casa. Pensaré en usted. Buenas vacaciones.

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