Javier Valdez, o el violento oficio de escribir. Homenaje en Buenos Aires a un año del asesinato del periodista mexicano

Por Lucía Herrera, Resumen Latinoamericano, 17 de mayo de 2018

 

En el marco del primer aniversario del asesinato del periodista mexicano Javier Valdez, se realizó en Buenos Aires una actividad de homenaje en la que se compartieron algunos de sus textos y se denunció la situación general de violencia que se vive en aquel país, y la que le toca en particular a sus trabajadores y trabajadoras de prensa. La mesa, organizada por la periodista Stella Calloni y la investigadora Dina Grijalva, tuvo lugar en la sala Dubronski del Centro Cultural de la Cooperación y contó con la participación de Andrea Miranda, colega de Valdez en Sinaloa, e integrantes de la Asamblea de Mexicanxs en Argentina.

Solo en 2017, Valdez y otros 11 periodistas mexicanxs  fueron asesinadxs o desaparecidxs, cifra que iguala en el mismo período a Siria. Desde el inicio de la llamada “Guerra del Narco”, son más de 100 las víctimas reconocidas en ese gremio, aunque los cálculos extraoficiales duplican el número. En la última década, como nunca antes en la historia de México, ejercer el periodismo se ha convertido indudablemente en “el violento oficio de escribir”, al decir de Rodolfo Walsh.

Javier Valdez daba cuenta de estos riesgos en cada nota y cada libro publicado. Sabía que su vida estaba en juego, pero persistía en el compromiso de investigar los entramados del narcotráfico y la política, en denunciar las coacciones sobre la prensa, en reportar los crímenes y, especialmente, en visibilizar a las víctimas dándoles voz y nombre.

Ser periodista es formar parte de una lista negra. Ellos [los cárteles] van a decidir el día en que te van a matar. No hay condiciones para hacer periodismo en México, las balas pasan demasiado cerca”, dijo alguna vez.

El 25 de marzo de 2017 una de esas ráfagas cercanas se llevó la vida de su colega de La Jornada, Miroslava Breach, quien fue asesinada frente a su hijo de 11 años. Y entonces Javier escribió: “Que nos maten a todos, si esta es la condena por reportear este infierno”. Efectivamente, la condena le llegó semanas después, un lunes 15 de mayo, con el sol en el cenit de la de la infernal Culiacán. “Bájate, cabrón” dicen que se escuchó en la calle, después del chirriar de los neumáticos y antes de los 12 balazos. A pocos metros de la redacción de Ríodoce, el semanario local que él dirigía, quedó tendido su cuerpo.

Andrea Miranda, editora general de El Debate, periódico de la vecina ciudad de Mazatlán, relató durante el homenaje que minutos más tarde de esos hechos recibió un llamado del que solo escuchó una palabra: “Javier”, y le bastó para saber lo que había pasado. Andrea sabe, además, que ella misma está en esa lista negra. Pero afirma también que en su país nadie sale indemne de las sangrientas cuentas cotidianas: la violencia en México reina, impunemente, sobre un paisaje de despojo de los recursos naturales, de poblaciones desplazadas, de persecución y represión a todo tipo de activismo, de fosas comunes diseminadas por todo el territorio, bajo el paraguas de la censura y el blindaje mediático interno y externo.

Sobre este último punto hizo hincapié Stella Calloni, insistiendo en la urgencia de romper el cerco y difundir lo que sucede en México, subrayando el título de “Guerra del Narco”, como “mentira” que disfraza la realidad de un Narcoestado que administra vidas, muertes y negocios.

Por su parte, Mónica Mexicano, integrante de la Asamblea de Mexicanxs en Argentina, expresó  que la connivencia del “narco” y el Estado es tal, que la población civil no tiene a quién acudir para protegerse, para denunciar, ni menos aún para lograr algo de justicia respecto a estos crímenes, lo que hace indispensable crear o amplificar los canales alternativos de información.

Un contexto en el que el título de uno de los libros de Valdez,  “Con una granada en la boca”, no solo retrata la anécdota de una víctima del narco que sostuvo durante horas una bomba entre sus dientes, sino que representa metafóricamente a la sociedad mexicana. “Hoy, hacer periodismo en México es como tener una granada en la boca”, aseguró Mariana Brito, de la Asamblea de Mexicanxs en Argentina, y convocó nuevamente a Walsh, citando la frase en la que el periodista argentino afirmaba: “sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo, de dar testimonio en momentos difíciles”.

Bajo otras coordenadas pero con el mismo destino, Javier Valdez había dicho “Yo no quiero que me reclamen después, que me digan: sí, tantos homicidios porque tú te quedaste callado, por qué escribías esto o aquello. A mí no me van a poder decir eso, porque yo soy un hombre de este tiempo y vivo con la intensidad de los problemas que el tiempo requiere. El narco nos quiere hincar a todos”.

Al cierre de esta nota, otro trabajador de prensa era asesinado en la ciudad de Villahermosa, el cuarto en lo que va de 2018. El clima pre-eleccionario en México, muy lejos de pacificar los ánimos, parece acelerar el ritmo de la masacre. Desde el inicio de las campañas proselitistas, son más de 90 los asesinatos entre funcionarios, candidatos y militantes de diversos partidos, lo que ha impulsado cientos de deserciones en las listas. Mientras tanto, los candidatos presidenciales prometen asegurar la paz con propuestas ambiguas, desarticuladas entre sí, o probadamente ineficaces, como el aumento de la militarización.  

El resultado de la “Guerra contra el narco” es macabro: más de 30 mil desapariciones y de 200 mil asesinatos, cifras que aumentan día tras día, y que se contabilizan en los informes periodísticos con la misma naturalidad con la que se brinda el reporte meteorológico. Nadie puede estar a salvo hoy en México, y menos aún quienes realmente se comprometen desde distintos frentes, como la militancia estudiantil, gremial, ambientalista o de derechos humanos, o los y las periodistas que, como Javier Valdez, meten el dedo en esa llaga que, lejos de cicatrizar, parece abrirse cada vez más.

 

De izquierda a derecha, Stella Calloni, Andrea Miranda y Dina Grijalva

Mónica Mexicano y Mariana Brito, junto a Stella Calloni

 

 

 

Compartimos video realizado por el colectivo Silbando Bembas, en homenaje a Javier Valdez:

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