Que los acuerdos de paz, no maten a Santrich

Por Resumen Latinoamericano, 12 de mayo 2018.

Nos informan que la vida de Santrich pende de un hilo, y nos invade la bronca, la rabia, por saber de las injusticias que en nombre de la paz comete Santos y su principal socio, los Estados Unidos.

Una condena absurda recae sobre un hombre leal y revolucionario, que antepone la dignidad a su propia vida, superando cualquier tipo de individualismo, que tanto costaron a muchos procesos revolucionarios latinoamericanos.

Decimos Santrich y aparece radiante su imagen alegre, su optimismo y esperanza forjada en las trincheras de la guerra, del combate, en las que supo convivir más allá de los obstáculos que fueron aparecieron en el correr de su vida. Su ceguera no lo movió de su puesto de mando, ni de la selva, al contrario, fortificó su espíritu, su temple, reafirmó la justeza de libertad para su patria bolivariana, Colombia.

Quienes conocimos a Santrich, supimos de su cariño y amor. A la formación de varias generaciones internacionalistas, demostró la posibilidad de una nueva vida, la necesaria moral para revertir los momentos de repliegue, el entusiasmo para no desfallecer en las tareas, los lazos colectivos de intercambio y apoyo mutuo, basados en la camaradería.

La cultura, elemento esencial del ser humano, anidó siempre entre una de sus más notables preocupaciones. La música, la poesía, la pintura, las manifestaciones artísticas en plena selva, hablaron siempre de su peculiar personalidad y sensibilidad, que compartió e infundió entre la guerrillerada.

Hombre hecho en la integridad de ideales sociales, que jamás abandonó; ni cuando los Acuerdos de Paz prometían un gran futuro para las fuerzas insurgentes, ni cuando la realidad demostró cuan poco le importa la paz a los guerreristas de siempre.

Y ahora, Santrich, condenado absurdamente por trafico de cocaína, juega su última carta y declara abiertamente, que esta batalla es por la dignidad, que no lo extraditarán a EE.UU. sino muerto y que no abandonará la huelga de hambre, en la que ya lleva más de un mes.

No hace apenas un año, que Santrich había realizado otra huelga de hambre por la libertad de todas las y los presos políticos, reafirmando la coherencia de su pensamiento, esa actitud humanista que desconocen los oportunistas y renegados. Su moral, está enfrentando las enormes consecuencias que genera físicamente la no ingesta de alimentos, y no es para menos, su lucha, es una lucha política por la vida, vaya que ejemplo, que valentía, muchas gracias Santrich! Enormes son los sentimientos, que tu bravura, nos genera.

Mordiendo los dientes, consternados, rabiosos… no alcanzan las palabras para describir lo que estamos sintiendo, cuando nos informan que tu vida, Santrich, está al límite. Que no maten a Santrich, es el grito internacionalista que sale inmediatamente de nuestros corazones, que el incumplimiento de esos acuerdos despabile, de una vez por todas, a los revolucionarios que realmente pretenden una nueva sociedad colombiana, que esta batalla de la dignidad se convierta en el más alto ejemplo de vida para todos y todas.

Querido compañero, contigo estamos siempre, remontando dificultades como Bolívar, Venceremos!

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