La nueva agenda de la oposición venezolana

Por Geraldina Colotti, Resumen Latinoamericano, 11 marzo 2018

Ong’s, extrema derecha, ex izquierda “trastornada”, ex ministros en busca de gloria, y Fedecámaras. Ahí esta la oposición venezolana, reunida en un caldero que recuerda aglomeraciones de signo idológico opuesto, el Frente Amplio. Un Frente Amplio para derrotar “la dictadura”, antes durante y después del voto previsto para el 20 de mayo. El 8 de marzo, figuras impresentables, estafadores huídos al exterior o señoras asustadas por la dureza de la lucha de clases, se reunieron en un teatro de Caracas, o se han venido manifestando a través de videos enviados desde afuera, para presentar esta última idea de la oposición para hacer frente al fracaso de la precedente coalición MUD, sacudida por urticantes golpistas y planes de venganza.
La única cosa sobre la que llega a un acuerdo la derecha venezolana y su colección de deshehos es la falta de fiabilidad. Por más errores que puedan atribuirse al chavismo, nunca podrá igualar el nivel de charlatanería alcanzado por estas cofradías y los individuos que las componen: a partir del llamado “chavismo crítico” que encuentra normal lograr un “acuerdo mínimo” con los siervos de Trump y no con el partido y el movimiento del que hicieron parte y a partir del cual intentan pavonearse.

Después de haber comprometido al gobierno en agotadoras negociaciones en la República Dominicana en busca de un “acuerdo de convivencia”, al primer silbido de Trump, Borges y los suyos han renunciado a firmarlo, sin un mínimo de vergüenza. Y han retomado las giras por el mundo para pedir la invasión militar de Venezuela. ¿Por qué en un país que tiene mecanismos de acción, establecidos en la constitución, más que una normal dialéctica democrática, también encendida, se debe recurrir a las bombas y a consecuentes y grotescos tratados como en un estado de guerra?. Una paradoja que no inquieta a la llamada “comunidad internacional” empeñada en quebrar las reglas sobre la base de la mira del gendarme norteamericano.

Y así, aún cuando no tenga legalmente facultad, el Perú del banquero Kuczynski quiere impedirle a Maduro el ingreso a la Cumbre de las Américas, que se desarrollará en Lima el 13 y 14 de abril. Luego de haber desgastado al máximo las fragilidades estructurales de la economía venezolana confiando en las sanciones decididas por Estados Unidos y Europa, el campo de los poderes fácticos a los que responde la oposición ahora propone su “receta”: dolarizar la economía, privatizar bienes y servicios, en fin regresar a la “democracia representativa” de la IV República, en lugar de aquella “participativa y protagonista” guiada por Chávez.

Es el programa de Henry Falcon, exgobernador del Estado de Lara, ex chavista, rostro presentable de la derecha venezolana pero que no recoge el consenso de las facciones trumpistas que invitan al boicot y se lanzan a la aventura del “frente amplio”. Una aventura que pretende reactivar las protestas violentas y nuevos planes desestabilizadores para restaurar el capitalismo en Venezuela. La agenda prevee no reconocer los resultados electorales del 20 de mayo, cuando se desarrollarán las elecciones presidenciales, legistalivas y municipales. Para el lunes 12 ha sido convocada una marcha que terminará en la sede de la ONU, organización a la cual tanto Falcon como el gobierno han pedido enviar observadores para los comicios del 20 de mayo. Para el sábado 17 de marzo, el nuevo cartel llama a una “protesta nacional y mundial” para rechazar la Asamblea Nacional Constituyente, operativa desde el 30 de julio, para pedir “la ayuda internacional”, el reconocimiento del parlamento venezolano (gobernado por las derechas y considerado “en rebeldía”) y para exigir “elecciones libres antes del 10 de enero del 2019”.

Para tratar de satisfacer a las esquizofrénicas peticiones de la oposición -antes pedía una Asamblea Nacional Constituyente, luego la rechaza; antes pedía anticipar las elecciones, ahora quiere aplazarlas-, El Consejo Nacional Electoral (CNE) pospuso las elecciones, inicialmente fijadas para el 22 de abril y aceptó algunas peticiones de la derecha. Sin embargo, una vez más, los compromisos han sido incumplidos. Una fuente directa nos contó acerca las presiones ejercidas por la Embajada de Estados Unidos a Falcón para hacerlo renunciar a la candidatura. El exgobernador de Lara, que cuenta con el apoyo de importantes sectores vaticanos, en cambio pretende aprovechar de la ocasión y promete un número de votos ganador. Lo apoyan tres partidos, Avanzada Progresista, Movimiento al Socialismo (MAS) y el Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei).

Los candidatos que desafían a Maduro son en total 5: tres propuestos por partidos políticos, uno por iniciativa propia y otro apoyado por un grupo de electores. Se trata de Reinaldo Quijada, que participa por la organización Unidad Política Popular 89 (UPP89); Henry Falcón, apoyado por los partidos mencionados en el párrafo anterior; Francisco Visconti, postulado por el Frente Amplio Nacional Bolivariano; el pastor evangélico Javier Bertucci, respaldado por el grupo de electores “Esperanza por el Cambio” y Alejandro Ratti, que se lanza por iniciativa propia. El 13 y 14 de marzo podran inscribirse en la página web del CNE, que después deberá formalizar las candidaturas primero en la Junta Municipal Electoral y luego delante de la Junta Estatal.

Traducción: Gabriela Pereira y Alfredo Viloria Pérez


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