La revolución bolivariana al acecho imperial

 

por Paula Klachko, Resumen Latinoamericano, 24 febrero 2018

 

 

 

En estas últimas semanas se ha condensado la estrategia de asfixia y cerco sobre la Venezuela bolivariana[1]. El capital concentrado con su timonel imperial fascista a la cabeza (Trump) ha decidido ir por cualquier medio y todos los medios para hacer fracasar el camino alternativo y soberano ensayado en Venezuela desde hace casi 20 años. Eso es lo que no están dispuestxs a soportar: que se siga desarrollando esa experiencia que intenta conducir ese yacimiento de esperanza y de petroleo hacia el postcapitalismo tal como lo hace Cuba hace mas de 60 años.

En el siglo XXI en las dos terceras partes del territorio nuestroamericano se emprendieron caminos emancipatorios unos mas moderados, otros mas revolucionarios. Son estos últimos los que se mantienen hoy, aún bajo un fuerte asedio, en la senda de la emancipación y, en cambio, los primeros han sucumbido ante la estrategia del imperialismo y de la oligarquía financiera de los golpes institucionales y judiciales, fraudes electorales y manipulaciones mediáticas, y, ahora muy de moda, las proscripciones políticas.

La fracción mas retrógrada y fascista de ese imperialismo en decadencia que hoy intenta desesperadamente retomar el mando en “su patio trasero” luego de la derrota del ALCA y de un mundo crecientemente multipolar, considera que es tiempo de recuperar el control sobre el anhelado territorio venezolano.

Sabemos -y hasta ellxs lo admiten en sus desclasificaciones de documentos o en sus producciones hollywoodenses cuando los daños ya están consumados- que utilizan y han utilizado cualquier medio para voltear gobiernos y construcciones sociales que ponen trabas reales o potenciales a la acumulación de capital. Ahora vuelven a hacerlo con Venezuela sin ningún eufemismo y con la ayuda de los gobiernos de derecha de la región, de la oposición genuflexa representante de las clases privilegiadas y de sus socios subordinados de Europa. Por ello, desde el fracaso de la estrategia insurreccional violenta de la derecha en las calles de la primera parte de 2017 y a medida que fueron observando los rotundos triunfos electorales del chavismo, fueron profundizando la guerra económica[2] y psicológica, el cerco mediático, político y ahora también, el militar[3].

La gira de Rex Tillerson reivindicando la vigencia de la Doctrina Monroe -que ya cumplirá pronto 200 años- deja en ridículo a quienes nos tildan a lxs militantes e intelectuales del campo popular de anacrónicos cuando hablamos de imperialismo. Este representante de la Exxon Mobile -herida por la perdida de usufructo sin límites del petroleo de la faja del Orinoco- incluso llamó abiertamente a un golpe de estado, al igual que la gusanera escuálida de Miami.

Esto es muy grave: ya son varixs lxs vocerxs del establishment que convocan abiertamente a las fuerzas militares a dar un golpe de estado ofreciendo todo el apoyo imperial, lo cual es mucho decir en Nuestra América. Y salvo los movimientos populares y los presidentes-pueblo, como Evo Morales, el gobierno cubano y representantes de algunos otros gobiernos populares, no hemos visto declaraciones de gobiernos latinoamericanos repudiando esos dichos, sino que, todo lo contrario, han recibido a los distintos funcionarios imperiales civiles y militares con la alfombra roja y toda la sumisión de los súbditos.

Sin embargo, la liga antibolivariana de Lima ha salido rápida y servil a repudiar la convocatoria electoral para elegir presidente en Venezuela, reclamo que ellxs mismxs en el marco de la OEA y la propia oposición venezolana tanto exigían: elecciones adelantadas. Claro, resulta que después de tres victorias al hilo del chavismo ya se han dado cuenta que en ese terreno no tienen las de ganar.

Frente a todas las adversidades cada vez mas agudas, el país que posee la dinámica electoral mas intensa del planeta, no piensa abandonar el musculo democrático, sino, todo lo contrario, fortalecerlo.

 

Mas democracia popular

En el pasado otros procesos revolucionarios en un contexto de provisionalidad o de asedio multifacético y profundo como el que sufre Venezuela consideraron que no había condiciones, por un tiempo, para abrir el juego electoral y otras instancias democráticas, porque podían constituir la vía para la injerencia extranjera y restauradora.

Por otra parte, como explicaba Marx en El 18 brumario de Luis Bonaparte, la república parlamentaria con su dinámica electoral fue la fórmula mas adecuada para el despliegue de la dominación burguesa, unificando a sus diversas fracciones en un proyecto a largo plazo por encima de los intereses particulares y proyectando su hegemonía sobre la sociedad en su conjunto, legitimando así las condiciones cotidianas violentas de la reproducción y acumulación de capital. Sin embargo, también podía abrir espacios a representaciones de fracciones sociales de clases subordinadas, frente a lo cual las propias clases dominantes tenían que obturar esa dinámica republicana para marchar hacia otras formas del control del poder. Es lo que ha sucedido con la Revolución Bolivariana y otras experiencias de fuerzas políticas populares de la región en nuestro siglo XXI que accedieron al manejo de gobiernos y a importantes cuotas de representación política institucional por la vía electoral. Y es a partir del traspaso de la lucha de clases al plano institucional que esas mismas fuerzas social-políticas han comenzado a cambiar el propio sistema institucional y las modalidades democráticas.

Es así que en la Venezuela Bolivariana a mas cerco, asfixia y violencia se responde con mas actividad democrática. En cambio, el capital concentrado, a través de sus personificaciones políticas y mediáticas, mientras tilda de dictador a un presidente obrero surgido de las urnas y de un proceso emancipatorio, convoca a un golpe de estado en nombre de la democracia. La demanda electoral ya no le sirve a las clases dominantes o, antes dominantes. Al pueblo chavista sí: en 2017 han relegitimado por la vía electoral a las autoridades y representantes locales, ahora se necesita dar ese paso a nivel nacional.

En torno a estas cuestiones planteamos que la estrategia actual del concierto de los enemigos de la revolución bolivariana bajo el comando imperial, se basa fundamentalmente en cuatro puntos.

 

Estrategia política del imperialismo y sus personificaciones

El lamentable papel jugado por la oposición en las negociaciones desarrolladas en República Dominicana rehusándose a firmar un documento ya acordado que incorporaba importantes puntos requeridos por ellxs mismos, con la mediación de representantes internacionales afines a ambas partes, muestra tanto su sumisión como su impunidad. La sumisión se hace evidente hasta en el manejo de los tiempos y movimientos musculares del brazo de una marioneta que suspende una firma al recibir la llamada telefónica desde Colombia en momentos en que el canciller estadounidense se encontraba en ese país. Lo cual solo confirma la farsa de una derecha hemisférica histérica por impedir elecciones que sabe que no puede ganar. Y como no las puede ganar su objetivo de mínima debe ser restarle legitimidad desplegando una campaña de desprestigio internacional, que, sumado a los demás cercos y estrategias desmoralicen al pueblo para que, al menos, se eleven los niveles de abstención electoral o, el voto en blanco. El cartel antibolivariano de Lima pretendía arrogarse el monopolio del monitoreo electoral en las presidenciales, a contramano de la proposición mucho mas coherente y ya previamente acordada de que fuera la ONU la encargada de tal tarea. En este sentido, el primer punto de su estrategia es:

1- impedir o restarle lo máximo posible de legitimidad internacional y nacional a unas elecciones presidenciales estratégicas que saben que no van a ganar. Su propia base ha mermado frente a la violencia fascista y racista desplegada por la derecha en las calles. Y hay conciencia en una parte importante de la población, que es la base del chavismo -aquellxs que tienen la memoria larga del hambre, padecimiento y desamparo sufrido por generaciones hasta la llegada del chavismo- que sabe que los actuales sacrificios son producto, principalmente, de la larga cadena de boicots y bloqueos. Aunque, por supuesto está atenta a los pasos a seguir por el gobierno bolivariano en dirección a salvaguardar las condiciones de vida populares[4].

Y ello constituye el segundo punto:

2- desmoralizar, mediante el golpe al estómago y a la salud, la hiperinflación inducida (que en el capitalismo agudiza el sálvese quien pueda y en Nuestra América ha volteado gobiernos), la constante propaganda y degradación de lxs referentes y, ahora, la extorsión mediante el miedo al ataque militar, como condición de posibilidad del primer punto: al menos aumentar el voto en blanco o abstención para deslegitimar las elecciones, ya denostadas por el cartel de Lima y el concierto monocorde neoliberal occidental. A la vez que dicha desmoralización iría en la dirección de crear el clima para el tercer punto fundamental pero de muy difícil concreción, a saber:

3- lograr el quiebre de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB). Es decir que, al menos una parte considerable de ese bastión que sostiene al proceso emancipatorio al comando de la sociedad y el estado, pase a desertar, sino abiertamente, en la cantidad suficiente como para engrosar filas de un paramilitarismo financiado y apoyado por las bases yanquis en Colombia, ya existente pero golpeado como para encarar una estrategia insurreccional con mayor base popular que apuntale, fortalezca y acelere un proceso destituyente.

Y, lo mas importante, los tiempos:

4- todo esto lograrlo antes de las estratégicas elecciones presidenciales de algunos pesos pesados de Latinoamérica en 2018 como las de México, Brasil, y Colombia, entre otras, en las que, de llegar a triunfar fuerzas políticas nacionales y populares que cuentan con grandes chances, se puede generar un giro de 180 grados en las correlaciones de fuerzas en la región, que revitalice y posibilite el desarrollo alternativo que emprendió Venezuela y que se encuentra estancado al igual que la construcción de la Patria Grande.

Desde ya que el capital concentrado ensaya y mejora sus métodos fraudulentos y vías para proscribir y así anular la posibilidad del retorno o llegada de fuerzas social políticas nacionales o populares, pero será tarea de los pueblos de esos países sortear esas trampas para salir del neoliberalismo, que es el capitalismo en su cara mas salvaje.

 

El tiempo: la clave en la disputa

Como expuso el vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, en una charla por los 100 años de la Revolución Rusa: hacer la revolución es ganar tiempo, porque ninguna revolución sobrevive y, menos aun se desarrolla, de manera aislada y cercada.

Ya sabemos los pueblos, ya sabe la Venezuela bolivariana con el legado del comandante Chávez, que la única manera de concretar el sueño del socialismo del siglo XXI y del Vivir Bien es mediante la unidad y complementariedad de Nuestra América.

Por eso ahora se apuran con el cerco militar y el aumento de las sanciones que generan un bloqueo, a esta altura, similar al que sufre la República de Cuba: debe caer el gobierno de Nicolás Maduro antes del 27 de mayo en que se celebra la primera de esas importantes elecciones, justamente en Colombia. Si el compañero Maduro gana las elecciones con la misma contundencia con que el chavismo ganó los tres procesos electorales de 2017, y logra sortear al menos en algunos aspectos claves al bloqueo financiero y comercial a través, por ejemplo, de la criptomoneda Petro y otras herramientas económicas, y luego con la posible correlación de fuerzas modificada a favor de los pueblos si se lograran triunfos electorales de fuerzas populares o progresistas, será la derrota de la estrategia imperial por bastante tiempo mas y fracasarán en su objetivo central que es mostrarle a la humanidad que el socialismo es inviable, que cualquier tímido camino de emancipación soberana en América latina es inviable. De que el socialismo revitalizado por Chávez después de la farsa del fin de la historia, ha fracasado una vez mas.

Es de suponer que el contexto internacional de multilateralismo y las relaciones de Venezuela con Rusia y China pondrán un freno a la concreción de la invasión militar, pero si el cerco se aprieta y se cierra puede tener importantes consecuencias. No se cansan de repetirlo los representantes imperiales cada vez con menos disimulo, al igual que lo hiciera Kissinger con Allende, experiencia que veía hasta mas peligrosa que Cuba por correr dentro de los canales institucionales establecidos. Justo como Venezuela. El objetivo es, entonces, destruir entonces esos canales, la economía, la cotidianidad, los lazos sociales teñidos del intento comunitario y colectivo desde 1999, generar la caotización de la sociedad para al fin rotular a Venezuela como un estado fallido sobre el que habría que hacer una “intervención humanitaria”[5]. Grados de realización táctica de esa estrategia destructiva del imperialismo y sus personificaciones se hacen visibles y urge inventar como contrarrestarlos. La unidad cívico-militar del pueblo bolivariano es la garantía de sostén pero no es la solución.

Por ello, es tan importante profundizar la solidaridad internacional sin dejarse confundir por los agoreros por izquierda del sistema, que nos muestran los errores y tropiezos del chavismo que no son sino arboles que debemos apuntalar y levantar sin perder de vista el majestuoso bosque de dignidad y soberanía que nos marcó y marca la Venezuela bolivariana a los pueblos de Nuestra América. La fortaleza moral del pueblo bolivariano que resiste tantas estocadas y sacrificios cotidianos, nos oxigena la esperanza para seguir ganando tiempo y elecciones en Venezuela y en buena parte de nuestra América para retomar con fuerza los senderos de la emancipación.

 

[1]   En estos días se han publicado numerosos artículos que detallan el acecho imperialista sobre Venezuela y que analizan exhaustivamente la temática como los escritos por Marco Teruggi, Carlos Aznares, Geraldina Colotti, William Izarra, Atilio Borón, Árlenin Aguillón, Gabriel Gil Pintos, los publicados en Misión Verdad y 15yúltimo, entre muchos otros que recomendamos fuertemente.

[2]   Ver trabajos de Pasqualina Curcio publicados en www.15yultimo.com

[3]   Los sabotajes eléctricos y al transporte, las declaraciones del encargado de negocios de EEUU en Venezuela de clara injerencia, la movilización y alistamiento de tropas militares brasileras y colombianas en sus respectivas extensas fronteras con Venezuela con la presencia del jefe del Comando Sur Kurt Tidd del ejército de los EEUU en Colombia, la movilización de tropas estadounidenses y aviones en Panamá, la instalación de la DEA y de una “task force” en el noreste argentino, al igual que una base móvil meses atrás en Tabatinga, Brasil, el estimulo a las migraciones masivas para apurar la declaración de la ONU acerca de crisis humanitaria que legitime cualquier intento de invasión militar bajo la excusa de ayuda humanitaria, la subordinación de Europa al imperialismo yanqui, entre muchos otros elementos previos muestran la agudización de la estrategia de cerco militar y alistamiento de las condiciones para una probable intervención.

[4]          A diferencia de los gobiernos neoliberales de la región donde la primer variable de ajuste consiste en achicar la inversión social, la educación, la salud y toda la estructura que hace en sus diversos aspectos a un país soberano, el gobierno bolivariano, por el contrario, aumenta la inversión social, no despide trabajadores e intenta, a través de distintos bonos, contrarrestar en algo la licuación salarial frente a la hiperinflación inducida. Aún así consideramos que existen algunos puntos centrales en los que aún no se ha logrado congeniar las variables de control adecuadas para salir de las trampas de la clase dominante que tienen al pueblo y a su gobierno de rehén. Como, por ejemplo, la necesidad de nacionalizar el comercio exterior tan estratégico por la imprescindibilidad -por ahora- de importaciones tecnológicas y de consumo indispensables (alimentos y medicamentos), así como la necesidad de revisar más profundamente los subsidios a las divisas para esas importaciones a unas corporaciones monopólicas que no los trasladan a los precios al consumidor, sino que especulan mediante el precio del dólar paralelo y el acaparamiento para el incremento constante de los precios hasta lograr una hiperinflación inducida.

[5]   Vease el artículo de Julio Escalona: “Venezuela y la geopolítica del caos planetario”, en: http://www.15yultimo.com/2018/02/12/venezuela-y-la-geopolitica-del-caos-planetario-i/. también de Marco Teruggi: “El tablero venezolano: hipótesis sobre los asaltos que vendrán”, en: https://hastaelnocau.wordpress.com/2018/02/22/el-tablero-venezolano-hipotesis-sobre-los-asaltos-que-vendran/

 

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