Argentina: Con un siluetazo volvieron a escrachar este domingo al genocida Etchecolatz en Mar del Plata

7 enero 2018
“¡Alerta, alerta, alerta los vecinos, al lado de su casa está viviendo un asesino!”, cantaron las más de mil personas que participaron del escrache contra la prisión domiciliaria otorgada a Miguel Etchecolatz. Señalizaron con siluetas de desaparecidos el recorrido desde el ingreso del Bosque Peralta Ramos hasta la casa del genocida, que estuvo custodiada por un gran operativo de la prefectura y la Policía Bonaerense.
Una de las siluetas en el Bosque Peralta Ramos se pregunta por Clara Anahí, la nieta de Chicha Mariani.
Una de las siluetas en el Bosque Peralta Ramos se pregunta por Clara Anahí, la nieta de Chicha Mariani. 

“¡Alerta, alerta, alerta los vecinos, al lado de su casa está viviendo un asesino!”, cantó el más de un millar de personas que se movilizó por las calles del Bosque Peralta Ramos, en una marcha encabezada por HIJOS Mar del Plata. Antes de dirigirse a la casa de Etchecolatz, la movilización hizo una parada en la casa de otro genocida que goza de prisión domiciliaria y vivie en el Bosque: José Miguel Wolk, quien fuera el jefe del centro clandestino de detención Pozo de Banfield.

Luego comenzó el Siluetazo: las figuras con los nombres de las víctimas de Etchecolatz marcaron el camino desde el ingreso del Bosque Peralta Ramos hasta la casa donde cumple con la prisión domiciliaria el ex subcomisario de la policía de la provincia de Buenos Aires, mano derecha del también genocida Ramón Camps, jefe de la Policía bonaerense durante la dictadura cívico-militar.

Durante el trayecto de más de dos kilómetros se fueron colocando las siluetas, mientras sonaba el clásico “como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”. También se agregó una versión sobre la domiciliaria de Etchecolatz: «Acá en el bosque no es su lugar, su domicilio es la cárcel de Batán», corearon.

Al llegar a la cuadra donde está alojado Etchecolatz, la movilización se topó con un corralito de vallas que impedía acercarse a la casa. Una veintena de prefectos con armas y escudos y una decena de policías bonaerenses custodiaba la vivienda del represor. “Yo sabía, yo sabía, que a los genocidas los cuida la policía”, se escuchó frente a las vallas.

La presencia del genocida en Mar del Plata generó movilizaciones desde el jueves, cuando se realizó la ronda de las Madres de Plaza de Mayo en esa ciudad. El viernes hubo una protesta de vecinos del Bosque Peralta Ramos frente a la casa de Etchecolatz y ayer sábado se realizó una multitudinaria marcha hacia la rambla marplatense bajo la consigna «la única casa para un genocida es la cárcel».


 

 

 

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