Discurso completo del presidente Evo Morales en el acto central en conmemoración de los 50 años del Che en Bolivia

Resumen Latinoamericano/ 12 de Oct. 2017 .-

¡Que viva el Che!

¡Que vivan los pueblos antiimperialistas!

¡Que viva Cuba!

¡Que viva América Latina!

¡Que vivan los pueblos del mundo!

Muchas gracias, hermanas y hermanos, una enorme alegría estar con líderes, autoridades antiimperialistas, no solamente de América Latina; sino de casi todo el mundo. Bienvenidos a Vallegrande a todas y a todos. Un saludo al hermano Vicepresidente Álvaro García Linera, al hermano Vicepresidente de Cuba, Comandante de la Revolución, hermano Valdés; también saludar a la familia del Comandante inmortal Che Guevara. Un aplauso para ellos y para ellas. Un saludo también a compañeros de lucha del Che, como es Urbano, hermano Urbano y Pombo, presentes acá.

A todos nuestros movimientos sociales de Bolivia, obreros, campesinos, indígenas, petroleros, maestros, constructores, juventudes presentes acá, no solamente de Bolivia, juventudes de toda América Latina, Argentina, Chile, México, Paraguay, Uruguay, Nicaragua, Colombia; prácticamente de toda América Latina. También saludar a nuestras autoridades, asambleístas departamentales, asambleístas nacionales, alcaldesas, alcaldes de la Revolución Democrática y Cultural, a ministras, ministros, a todos los que acompañan este acto, a 50 años ya una fiesta para recordar esa lucha heroica a la cabeza del Che y varios hermanos como argentinos, cubanos, bolivianos, peruanos que se sumaron para liberar a nuestro pueblo.

Hermanas y hermanos de la Patria Grande, este día es uno de los más importantes de nuestra historia porque hoy conmemoramos medio siglo del paso a la eternidad del Comandante Ernesto Che Guevara. Estamos reunidos en esta simbólica ciudad de Vallegrande, campesinos, indígenas, trabajadores, estudiantes, juventudes, profesionales, artistas e intelectuales de varios países del mundo unidos en un solo grito de lucha antiimperialista, anticolonial y anticapitalista. Un grito que lo repiten todas las mujeres y hombres dignos del planeta que somos fruto de las semillas que regaron con su sangre nuestros héroes y heroínas, no solamente de América Latina; sino del mundo.

Hermanas y hermanos, estamos reunidos en torno al soldado de la Revolución, el Comandante eterno Che Guevara que simboliza la lucha de los pueblos contra los imperios. Su rostro, su nombre, su testimonio de vida y sus ideales siguen siendo bandera de lucha contra toda forma de opresión, de explotación, de exclusión; así lo sentimos cuando levantamos nuestros puños y decimos con toda la fuerza con nuestro aliento ¡Patria o muerte! ¡VENCEREMOS!

Hermanas y hermanos, debemos reflexionar sobre los procesos de luchas históricas de los pueblos. En el pasado, gracias a la rebelión indígena, liderados por Tupac Katari, hermanos Kataris del norte de Potosí, Tupac Amaru, Zárate Villca, Apiaguaiki Tumpa; a las guerrillas a cargo de la valiente hermana Juana Azurduy, el coraje de Tambor Vargas. A las hazañas heroicas de los grandes de América como Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, Miguel Hidalgo, José de San Martín, José Artigas. Nos liberamos de una colonia decadente que dio paso a otras formas de dominación imperial del continente.

Más tarde hermanas y hermanos, resurgía la rebelión de los pueblos a través de procesos revolucionarios; en América latina, en Asia, en África, nuevas formas de combate a la intervención y dominación extranjera, a sistemas excluyentes, a opresores de la clase trabajadora y a una burguesía que administraba el Estado para beneficio de una casta minoritaria, sojuzgada y sometida a los intereses de Estados Unidos. Aquí se eligió, el comandante Che Guevara, junto a Fidel Castro, y a Camilo Cienfuegos combatieron junto a campesinos, universitarios y obreros. El Che fue un ser humano como todos nosotros que salió de su casa con un puñado de sueños, con las ideas de los libros de entonces que hablaban de la posibilidad de llegar a un mundo sin clases sociales, a un mundo donde los pueblos gobiernen, a un mundo sin ricos ni pobres.

El Che atravesó América, conoció a campesinos, indígenas, mineros, trabajadores de las fábricas, vecinos de barrios pobres, leprosos. Y, en este continente herido del saqueo encontró su causa y liberación de los pueblos. La toma del poder desde un gobierno del pueblo y para el pueblo, construir la sociedad socialista; un hermano argentino luchando codo a codo por la liberación de Cuba, como lo hubiera hecho por cualquiera de los países del continente o de fuera del mismo si la revolución hubiera llegado ahí. En la guerrilla de Sierra Maestra el Che se hizo hijo de Cuba, de ese país que recuerda como a uno de sus más grandes símbolos y como referencia de que se pueden alcanzar los sueños; Cuba, un país donde los niños no mueren de hambre, en Cuba todos pueden estudiar no solamente los que pueden pagar. Un país que ha desarrollado tantas capacidades locales y de prevención, que los huracanes no cobran vidas, un país donde, ante todo, se respira dignidad y soberanía.

Ningún otro país en el mundo garantiza de tal forma la vida de su pueblo. El Che con una convicción y voluntad inquebrantable vivió la liberación de un pueblo y los inicios de la construcción de un Estado del pueblo, y quiso repetir la experiencia en todos los países del mundo, logrando combatir en El Congo, Argelia y en Bolivia. Hermanas y hermanos, en 1965 Bolivia estaba en crisis, una etapa en la cual los ideales de la lucha del pueblo eran pisoteados con un plan que buscaba acabar con toda resistencia minera del país, generar la división entre obreros y campesinos. En las minas y en las vías los mineros eran ametrallados, exiliados, asesinados, encarcelados. El Che volvía a Bolivia hace 50 años cuando el país entonces estaba dividido y la unidad del pueblo quebrada, enfrentándonos entre pobres, entre campesinos y obreros, engañados todos pensando que el ejemplo estaba al lado, cuando el enemigo estaba con los intereses económicos y políticos de las transnacionales, usualmente del norte.

En una Bolivia donde nuestros propios soldados extraídos de los campos, de las villas, de los ayllus y de capitanías fueron usados y conminados para perseguir a la guerrilla, no sólo al Che; sino también a todos los guerrilleros, hermanos bolivianos, peruanos, cubanos, chilenos y argentinos. Es necesario decir que no fue una invasión ya que de 50 guerrilleros 26 eran bolivianos, hermanos bolivianos que luchaban junto al Che por la liberación de nuestro país. Hermanas y hermanos, en ese entonces como ahora el imperio ponía a pobre contra pobre, a hermano contra hermano; aprovecho este momento para aclarar a los que ahora critican este evento, no es traición recordar a quienes quisieron liberar a la Patria, traición a la Patria es servir como lacayos al imperio norteamericano.

Hoy quieren usar a la guerrilla como invasores, como terroristas, como lo hicieron muchas veces en gobiernos dictatoriales y neoliberales, el mismo discurso que sostienen los opositores ahora, como sostenían en la época de Banzer, García Meza y Arce Gómez. A ellos les decimos que los movimientos sociales independentistas de toda América Latina comenzamos como guerrilleros con guerrillas para liberar a nuestra Patria. Que siempre fueron unos pocos los que se armaron de valor, coraje y tomaron ondas, piedras, fusiles contra los imperios. Hermanas y hermanos, no culpamos a las manos de los soldados bolivianos que fueron obligados a cumplir órdenes, culpamos a los agentes de la CIA y a los federales que se subordinaron ante ellos para cometer el atroz y desleal acto de ordenar al asesinato del prisionero, incluso en la guerra la vida del prisionero se respeta.

El Che luchó y murió por la liberación de Bolivia y pensando en la liberación de la Patria Grande y de toda lucha en el planeta Tierra, con su vida y con su muerte el Che se unió al camino de las luchas de nuestros pueblos, de nuestra resistencia indígena y de su revolución que nos ha dejado la enseñanza de que todavía hay mucho que hacer. Los disparos de los mercenarios del imperio no pudieron matar su espíritu, acallar su mensaje, ocultar sus ideales; la muerte se convirtió en el nacimiento de la lucha para liberar a nuestros pueblos. En las calles, en las plazas, en nuestros pechos y en nuestros puños en alto está el Comandante de América.

Hace 50 años Ernesto Che Guevara acompañaba la lucha de Vietnam, en su mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental llamaba a crear dos, tres, muchos Vietnam. El Che decía: “El más grande de los poderes imperialistas siente en sus entrañas el desangramiento provocado por un país pobre y atrasado y su fabulosa economía que se resiente del esfuerzo de la guerra”. Hoy el imperio continúa golpeando a los países que llevan políticas contrarias a sus intereses y volvemos a girar las cabezas, a dar la espalda y juzgar solamente por la información que nos muestran los medios de comunicación interesados en la caída de gobiernos antiimperialistas.

Hoy vemos como entonces que las palabras del Che cobran mayor vigencia, cuando el Che decía: “Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano”. Hoy atacan a Venezuela como atacaron ayer a Afganistán, como se ataca todos los días a Palestina, y ante esos ataques no podemos voltear la mirada. Son nuestros pueblos los que se encuentran en la línea y si fallamos el día de hoy no es que falla Evo ni el MAS, si fallamos el día de hoy son los pueblos de nuestra Patria Grande los que sufrirán el retorno de los saqueadores y llunk’us del imperio. Hermanas y hermanos, hoy más que nunca debemos gritar junto al Che que nuestra lucha no es de una década, un periodo de gobierno o una sola vida. Hermanas y hermanos, quiero dirigirme especialmente a las juventudes para hacer notar la enorme esperanza que nuestro mundo deposita en ellos para que sean protagonistas de los cambios profundos en nuestro planeta.

Comandante Fidel decía sobre el Che: “Si queremos un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece a los tiempos futuros, de corazón digo que ese hombre sin duda, sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actuación ese modelo es el Che. Si quisiéramos saber cómo desearíamos que sean nuestros hijos debemos decir con todo el corazón y con las mentes revolucionarias: queremos que sean como el Che”, dijo el hermano Fidel Castro. La juventud tiene como un gran legado el ejemplo de vida coherente del Che, para forjar nuevas banderas de unidad y de movilización; un Che, modelo de revolucionario, socialista, exigente disciplinado, estudioso, ajeno a los cargos altos, mandos y a las distinciones. Un Che humano y solidario, un Che coherente entre lo que pensaba y decía, entre lo que decía y hacía; un Che obrero y trabajador incansable, un Che servidor público eficiente y visionario. Un Che que buscaba en la base de la revolución que planteó a partir de su propia experiencia la necesidad de cambiar al Hombre Nuevo, un Che constructor del pensamiento, un Che combativo y revolucionario.

Reitero, hermanas y hermanos, mi admiración por el Che, su familia, sus combatientes que lo acompañaron y por todos los hombres y mujeres antiimperialistas de estos tiempos. Hermanas y hermanos, la mejor manera de rendir un homenaje al Che es continuar con su lucha, una lucha antiimperialista. Quiero decirles, hermanas y hermanos, un mensaje importante para las nuevas generaciones.

Primero. Construyendo un mundo sin invasores ni invadidos, con la eliminación total de las armas de destrucción masivas, nucleares, químicas, biológicas. Un mundo en el que no existan bases militares ni imperiales en nuestros países, un mundo en el que las bases militares se dediquen a derrotar la pobreza y la extinción.

Segundo. Construyendo un mundo en el que los servicios básicos sean reconocidos como Derechos Humanos, un mundo en el que el agua, la electricidad, la comunicación, el saneamiento básico no se mercantilicen y satisfagan las necesidades de la humanidad en todo el planeta.

Tercero. Construir un mundo con un nuevo sistema financiero y monetario internacional, justo en el que no manden los bancos, sino los pueblos. Un mundo en el que se rompa la dependencia de los organismos internacionales que con sus recetas, violando la soberanía de los estados, han creado más pobreza.

Cuarto. Construyendo un mundo con una democracia real y participativa en el que quienes gobiernen manden obedeciendo, un mundo sin oligarquías, sin jerarquías, sin monarquías, ni anarquías financieras. Un mundo en el que la acción política esté destinado al servicio de la vida y que sea un compromiso humano, ético, moral con nuestros pueblos, con los más grandes.

Quinto. Construyendo un mundo en el que erradiquemos el colonialismo y el neocolonialismo cultural y tecnológico, un mundo en el que cese la usurpación de saberes. En el que la familia humana comparta, en base a la solidaridad y no el lucro, sus conocimientos y tecnologías para derrotar a las enfermedades y mejorar la calidad de vida de todas y todos en armonía con la naturaleza.

Sexto. Construyendo un mundo en el que defendamos el derecho a la libertad de prensa, el derecho a la información, pero para eso debemos estar alertas a mentiras de muchos medios de comunicación que justifican invasiones, que defienden los intereses de transnacionales y que pretenden debilitar y criminalizar a los movimientos sociales, a los gobiernos antiimperialistas.

Séptimo. Construyendo un mundo que en todos los Estados se conozcan y respeten los derechos de la Madre Tierra, en el que el desarrollo vaya en armonía con la naturaleza. Construir un mundo en el que los recursos naturales, en las empresas estratégicas estén en poder del pueblo y no de las transnacionales.

Octavo. Construir un mundo con Nuevo Orden Económico Mundial, en el que las relaciones comerciales se basen en la complementariedad y solidaridad, no en el lucro ni en la explotación.

Noveno. Construir un mundo en el que prime la unidad de los pueblos del mundo, la unidad de los movimientos sociales, la unidad de los trabajadores, trabajadoras del campo y de la ciudad; unidad y solidaridad en las luchas más apremiantes del planeta. Entre ellas Malvinas para Argentina, la liberación de Palestina, la paz en Siria, la paz en Colombia; acabar con el bloqueo económico contra Cuba y la devolución de Guantánamo, finalmente mar para Bolivia.

Décimo. Construyendo un mundo en el que se conozca la ciudadanía universal y se derriben los muros que dividen a las personas y a los pueblos, una ciudadanía universal para erradicar el racismo y la discriminación.

El Che trascendió y se instaló en los barrios, en las fábricas, en las calles, en las universidades, en el campo, en la gente organizada que lucha por su transformación revolucionaria, en América Latina y en el mundo, nunca como hoy el Che es más necesario, está más vivo y se proyecta con más fuerza hacia el futuro. Hermanas y hermanos presentes, como también oyentes en todo el mundo, aprovecho esta oportunidad brevemente para comentar por qué en Bolivia nos hemos liberado del imperio norteamericano en lo político y en lo económico del Fondo Monetario Internacional.

Hermanos visitantes, qué tan importante había sido la unidad, la unidad de los movimientos sociales, la unidad del sector obrero, magisterio, la unidad del movimiento campesino indígena, originario, recuperar sobre todo esa herencia que nos dejaron nuestros antepasados. Ser guerrillero no es un delito, ¿por qué les digo, hermanas y hermanos? Saben los hermanos del campo, en Bolivia para enfrentar la invasión europea nuestros antepasados se organizaron en guerrillas, sublevaciones, rebeliones en esta parte del Tahuantinsuyo, Bolivia ahora llamado; Kollasuyo, conocido como Kollasuyo en republiquetas, sublevaciones contra ese dominio externo.

Decirles, de niño me acuerdo perfectamente, mis profesores el cinco de agosto, seis de agosto, siete de agosto me hacían gritar “Gloria a los guerrilleros de la Independencia”; muchos hermanos recuerdan todavía. Cuando hay un enemigo externo que nos invade en base a la arma con su fuerza para robarnos, todos tenemos derecho a organizarnos para defendernos frente a esa invasión europea o frente a una invasión norteamericana en estos tiempos. Los guerrilleros de los 50, 60, 70 ahora son presidentes, ahora son vicepresidentes, hombres valientes que se organizaron para defender nuestra dignidad, nuestra identidad y sobre todo para defender nuestros recursos naturales. ¿Y por qué tienen que condenar a los guerrilleros? Hay guerrilleros hombres y mujeres que se levantan armados cuando hay invasión del imperio. Si no quieren enfrentamientos, Norteamérica o la política norteamericana dejen de invadir a los países del mundo, respeten la soberanía, respeten la dignidad y la identidad de todos los pueblos del mundo.

Yo sólo me pregunto, si hace 50 años nos hubiéramos liberado en Bolivia, Bolivia habría estado mejor que antes; hace 11 años nos hemos liberado y ahora estamos mejor que en 180 años; repasen la historia de nuestra querida Bolivia. Hermanas y hermanos, nuevamente debemos preguntarnos ¿estamos con los pobres o estamos con los ricos? Si estamos con los pobres estamos con el socialismo, estamos con la izquierda, si estamos con los pobres estamos con los pueblos y no con el imperio norteamericano. Hermanas y hermanos, también debemos preguntarnos ¿estamos con el intervencionismo o estamos con el internacionalismo?

Estamos con el internacionalismo, los pueblos nos vamos a unir para defender la dignidad de nuestros pueblos. ¿Qué hace el intervencionismo? El intervencionismo del imperio lo que hace es sentar una base militar en lugares estratégicos del mundo ¿para qué? Para dominarnos políticamente y dominarnos políticamente robar económicamente, someternos políticamente. Basta de invasiones, basta de bases militares; basta, hermanas y hermanos, de saqueo a nuestros recursos naturales. Y aquí en Bolivia con esa unidad hemos recuperado nuestros recursos naturales, ahora nuevamente quiero decirles estamos mejor que antes. ¿Y qué es el internacionalismo? Hombres comprometidos con la vida, hombres y mujeres comprometidos con la humanidad, se organizan para defender la soberanía, la dignidad de cualquier parte del mundo y estamos dispuestos así como hizo el Che, ir a África y a otros continentes a liberar a los pueblos.

Un día decía, hermanas y hermanos, decía de mi sector de las Seis Federaciones, qué lindo sería que mis hermanos hablen inglés para irse al mundo a orientar y explicar nuestra experiencia, cómo desde la zona del trópico de Cochabamba hemos enfrentado a la base militar norteamericana. Ganamos la lucha, ahora sin base militar, sin DEA norteamericana, sin USAID estamos mejor que antes, esa es la experiencia. Qué tan importante había sido unirnos para liberarnos.

Por eso, hermanos, saludo la presencia de ustedes, su presencia nos fortalece, reunidos hoy día a 50 años de la presencia del Che, seguimos pensando en esa gran liberación de los países del mundo. No es posible que la riqueza esté en pocas manos, es el capitalismo; no estoy protestando contra la propiedad privada, todos tenemos pequeñas propiedades privadas, en Bolivia está garantizada por Constitución la propiedad privada. Pero una cosa es el capitalismo que es saqueando los recursos naturales, que explotando a los trabajadores, robando la riqueza de los pueblos de Estados, se enriquecen y no nos interesa la vida de las mayorías. Por eso y muchas cosas somos antiimperialistas, somos anticapitalistas, somos anticolonialistas. Y a las juventudes, a las nuevas generaciones tienen que identificar a los enemigos internos y externos, enemigo externo es el capitalismo, y los internos son los lacayos, sus sirvientes del capitalismo, llamados los de la derecha.

Sólo quiero decir a tanto movimiento social que nos acompaña, como una vez dije en un acto; hermanas y hermanos, aquí quienes estamos en el Gobierno vamos a morir como antiimperialistas, no duden eso. Somos sangre luchadora, de esos pueblos obreros indígenas que lucharon antes; la ideología, los principios no están en debate. Lo que está en debate es cómo seguir mejorando y seguir avanzando hacia la liberación de los pueblos del mundo. Por eso, hermanas y hermanos, una enorme satisfacción, un orgullo recibirlos acá, compartir, a sus 50 años del Che su partida, con estos actos fortalecer nuestra lucha. Decir desde acá al hermano Maduro no está solo, vamos a acompañar, hermano Maduro con su pueblo revolucionario. Seguramente quisieran derrotar la revolución bolivariana de Venezuela ¿para qué? Para después adueñarse del petróleo venezolano, eso no vamos a permitir ni venezolanos ni como latinoamericanos.

Somos de la Patria Grande, somos latinoamericanos y caribeños, unidos derrotaremos al imperio norteamericano. Hermanas y hermanos, muchas gracias.

¡Que viva el Che!

¡Que vivan los pueblos antiimperialistas!

¡Que vivan nuestros movimientos sociales!

¡Patria o muerte! ¡VENCEREMOS!

¡Patria o muerte!¡VENCEREMOS!

¡¿Cuándo?! ¡AHORA!

Muchas gracias.

Vallegrande – Santa Cruz – Bolivia

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