Colombia. ¿Somos como el Che?

Camilo Troches, ELN Voces / Resumen Latinoamericano / 11 de octubre de 2017

Es difícil recoger en un escrito la grandeza del pensamiento y obra de un revolucionario, que al mismo tiempo fue médico, humanista, economista, revolucionario marxista, teórico y estratega militar, periodista, diplomático, agitador popular, líder guerrillero, ministro de la Industria, Presidente del Banco nacional de Cuba, maestro en el fusil y en la pluma.

Nos enseñó la importancia del estudio, de la teoría, de la reflexión crítica y autocrítica de los problemas diarios que tiene la revolución, de saber que la teoría se recrea en la práctica, que no existen fórmulas ni recetas, que no podemos caer en dogmas y doctrinas, entendiendo que el marxismo es un método y una guía para la revolución.

Basado en los principios socialistas, el Che rompió con el etapismo de los manuales ortodoxos, que condenaban a los países “atrasados” al sometimiento del capitalismo y a las burguesías, advirtiendo el Che que:

Frente al dilema pueblo o imperialismo, las débiles burguesías nacionales eligen el imperialismo y traicionan definitivamente a su país”.

El sentimiento de amor y solidaridad del Che lo llevó a romper fronteras y nacionalidades, lo llevó a sentirse capaz de luchar por un cubano, un congolés, y por un boliviano. El che no dudaba en que el capitalismo en su fase superior: el Imperialismo, era el principal enemigo de los pueblos del mundo, lo cual lo llevó a plantear la necesidad del internacionalismo, basado en hechos de solidaridad y ayuda mutua, de sentir cada problema de otros como propio.

Desde muy temprano dejó su país para conocer y compartir las realidades de los pueblos Latinoamericanos, conoció lo que era capaz de hacer el imperio gringo en Guatemala con el derrocamiento de Jacobo Arbenz en 1954, y finalmente se unió a los combatientes de Fidel en México. Teniendo claro que para derrotar al imperialismo no bastaba con liberar un solo país, luchó por la unión de los países dependientes y colonizados en la Tricontinental donde señaló, que debemos:

Atacar en su eslabón más débil, allí donde las condiciones estén más desarrolladas”. “Crear uno, dos, tres muchos Vietnam es la consigna”.

Más tarde él mismo estuvo en África, siendo guía y ejemplo de su liberación, hasta dejar su huella imborrable en Bolivia.

El pensamiento del Che no sería igual, e incluso, muchas veces fue eclipsado por su ardua lucha, sacrificio y preocupación por los humildes, desde sus primeros viajes como médico. Después, su valentía en la dura lucha guerrillera en la montañas y llanuras de Cuba, luego como dirigente del Estado revolucionario, y su papel de internacionalista hicieron al revolucionario lo que es.

Los grandes sentimientos de amor”

Se entrelazan y amalgaman a su reflexión teórica, y son su preocupación fundamental en un proceso revolucionario. Entendiendo que la subjetividad y la conciencia de los hombres y mujeres deberán ser el motor del cambio y del socialismo, no solamente los cambios en el gobierno y la estructura económica.

Como dirigente el Che aportó valiosos métodos, tanto en la guerra como en la paz. Sostuvo que el líder debería marchar adelante, en la vanguardia, enfrentando los peligros y problemas, enseñando con el ejemplo al pueblo combatiente y trabajador. Así mismo lo hizo en el Ministerio de Industria combatiendo la burocracia, insistiendo en la necesidad de la conciencia del trabajador, y la re-significación del trabajo en la sociedad socialista, liderando el trabajo voluntario en fábricas, calles y plantaciones. Finalmente, el Che dejo los escritorios para lanzarse de nuevo al combate por los pueblos en África y Latinoamérica.

A pesar de su asesinato, la figura, el ejemplo y el pensamiento del Comandante Guevara quedó inmortalizada en las luchas de los oprimidos en el mundo. Su integralidad entre su arrojo, heroísmo y su claridad política son los componentes que lo hacen a un revolucionario ejemplar. Siempre guía de nuestra justa rebeldía en contra de la opresión del pueblo. Hoy cuando el imperio agrede y contraataca contra el movimiento popular y los gobiernos soberanos del continente, el Che se agita en las calles, en las veredas y en nuestras armas. Defendiendo siempre las ideas, materia prima de nuestra lucha, la organización como expresión concreta y lo grandes sentimientos de amor al prójimo, como también nos enseñó Camilo y Fidel.

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