Colombia. Ancízar Cadavid, sacerdote en periferia: “El Papa ha dicho ¡júntense, hagan lío!”

Resumen Latinoamericano / Colombia Informa / 12 de septiembre de 2017

Ancízar Cadavid se define como sacerdote en periferia y al servicio de estas. Antioqueño, de 68 años de edad, es integrante de la Fundación Soleira (Fundación educativa que se construye sobre una matriz socio-crítica de la educación), a su vez hace parte de la Mesa Ecuménica Nacional de la Paz.

Colombia Informa: ¿Quién es el Papa?

Ancízar Cadavid: El Papa es un sujeto que no es liberacionista, no habla en categorías ni de una filosofía, ni pedagogía de la liberación porque él, incluso cuando estaba en Buenos Aires, fue poco cercano a los procesos y activistas como curas y religiosos que cayeron o fueron encarcelados en la dictadura Argentina. No fue muy proclive a defenderlos.

Es, lo que podríamos llamar, un progresista socialdemócrata. No concuerda con el fascismo y la derecha radical que representa, por ejemplo, Mauricio Macri. Este Papa tiene posturas progresistas. Ha vuelto lema suyo “techo, tierra y trabajo”. El derecho de todo viviente humano al trabajo digno, el derecho a la tierra y a quienes viven de la tierra y vivienda digna. Pero cuando se “a-Papa se distancia”. Creo que les tiene miedo a los procesos liberacionistas radicales, a los procesos revolucionarios. Es decir, que el poder deje de tenerlo una minoría que hegemónicamente lo ha tenido y que se ha adueñado cada vez más, para que llegue a ser el pueblo el que tenga el poder con vocación de Gobierno.

C.I.: Se había anunciado la venida del Papa para la firma de los acuerdos con las antiguas Fuerzas Aramadas Revolucionarias de Colombia -FARC- pero vemos que viene un poco después, más en el proceso de implementación. ¿Esta venida de él reafirma esos acuerdos y ayuda a otro panorama de negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional -ELN?

A.C.: Hay que analizar también quienes organizaron esta visita: el Presidente de la Conferencia Episcopal, el Nuncio del Papa y el Cardenal de Colombia a nombre de un aparato que se llama Conferencia Episcopal. El Cardenal y el Presidente de la Conferencia Episcopal representan esa ala ultraderechista de los Obispos y ellos son quienes organizaron la venida del Papa.

¿A qué lo trajeron? A fortalecer un discurso supuestamente a favor de la familia y las nuevas estrategias de poder que se dan en el nuevo escenario de posacuerdos. Uno ve entonces que hay algún tipo de tratado con el Presidente Santos, porque quienes lo trajeron ahora fueron quienes se opusieron al Proceso de Paz en toda su radicalidad. Están de acuerdo con que haya acuerdos de paz, sin concesiones. Así no habría acuerdos, sería una dictadura de uno solo de los lados.

Cuando traen al Papa están esperando de él un discurso alrededor de la familia, en singular, cuando en Colombia podemos hablar de unas 22 tipologías de familias. Cuando se habla de ella en singular hay una intencionalidad excluyente: afirmar que la única familia posible es la que se da entre un hombre y una mujer e hijos. Familia en realidad es un vínculo con compromisos, con afinidades, con proyectos comunes; no lo define un hombre y una mujer.

C.I.: Hay un sector del Partido Conservador, encabezado por Alejandro Ordoñez, que en su discurso de Candidato Presidencial ha reafirmado el tema de la familia así como el voto del NO en el plebiscito, y han estado reproduciendo que el Papa tiene una postura que ellos denominan “castrochavista”. ¿Qué decir ante esta postura si sabemos que el Papa no responde a esto?

A.C.: Ahí van a encontrar una cantera de palabras del Papa a su favor pero cuando oyen a un Papa que dice “tierra, trabajo y techo”, eso va de la mano de “no a la concentración de las riquezas”. Ese discurso les huele a ELN, a FARC, a castrochavismo y, efectivamente, eso es una postura de izquierdas. Las derechas profesan concentración de la tierra en pocas manos. Toda la tierra productiva está en manos de un único grupo. Esto lo permite el neoliberalismo.

El Papa se opone a eso pero no significa que sea castrochavista, sino que tiene unas convicciones humanas y una mirada sensible. Es un hombre más ligado a la vida que a los aparatos de poder. Él es controlado por un aparato de poder, eso sí es claro, y los discursos los trae hechos desde Roma.

Tenemos tres visitas del Papa en la historia de Colombia. Nada ha pasado en Colombia con las visitas de Papas. En 1968, el Papa Pablo VI lo único que hizo fue ir a Bogotá y a Chiquinquirá. En 1996, vino el Papa polaco, enemigo de todos los procesos revolucionarios de América Latina. Ahora, en el 2017, viene Bergoglio (quien para mí no es neoliberal, o sea, que profesa que son los Estados quienes deben garantizarles a las personas sus derechos básicos).

Pueden haber posturas que tome en sus planteamientos que nos sirvan a nosotros para seguir construyendo una democracia y una nueva sociedad: avanzar hacia construcciones socialistas y hacia procesos revolucionarios. Pero así mismo las derechas lo van a utilizar y van a tener de donde pegarse. Va a haber pesca de lado y lado.

C.I.: ¿Qué decirle a este pueblo católico que está muy polarizado y que muchos creyentes no están de acuerdo con la venida del Papa porque sienten que responde a ese apoyo de paz?

A.C.: Los que estén polarizados, polarizados se van a quedar. En la medida de que en Colombia se radicalice una derecha en el poder, los derechos humanos seguirán siendo violados y podrían volver a nacer nuevas resistencias armadas. Algo que va a estar muy en el discurso y que el Papa ha dicho es “¡júntense, hagan lío!”. En categorías políticas, eso lo dijo Camilo Torres Restrepo cuando nos invitó a todo el pueblo a que nos uniéramos.

La izquierda en Colombia se acaba de perder una oportunidad histórica fenomenal. Para el año pasado cuando la votación por el Sí y por el No, la derecha estaba dividida: derecha agraria, representada por Uribe, y burguesía empresarial de las ciudades, representada por Santos. Es la primera vez en 200 años de la llamada “vida republicana” que la derecha en Colombia está dividida. Y sin embargo, el proyecto de esta ganó. La izquierda, como siempre, estaba dividida no en dos fracciones sino en mil retazos.

En relación con la venida del Papa, yo le diría a la gente: júntense, júntense, los pobres júntense. Y, en un término muy argentino, “hagan lío”. Eso yo lo llamo “hagan la revolución”. No se queden quietos, no dejen que un Estado omnipotente, todopoderoso, centenario -en manos de una minoría- se los siga comiendo como pueblo.

Si seguimos siendo un pueblo oprimido y dividido, vamos a estar eternamente amañados a las cadenas.

C.I.: Finalmente, ¿cuál es el objetivo de la visita del Papa?

A.C.: Han querido mostrar que la visita del Papa sí tiene una relación directa con los Procesos de Paz. Todo parece indicar que, más que eso, hay unos intereses de la Conferencia Episcopal y de la beatificación de Jesús Emilio Jaramillo y Pedro María Ramírez.

El Papa viene con buen discurso. Quienes lo invitaron tienen intencionalidades claras: Santos, que le fortalezca el Proceso de Paz para que eso desemboque en algo bueno para sus candidatos en las elecciones 2018. Al sector de derechas del episcopado colombiano le interesa capitalizar ideológicamente un discurso que es favorable para las elecciones del año entrante: la familia.

La síntesis es que aquí va a haber un ganador con esta visita: el sistema. Nada va a cambiar un sistema neoliberal, burgués, de minorías históricas en el poder. Lo que recojan los partidos progresistas y de izquierda será poco frente al fortalecimiento discursivo e ideológico que van a capturar de esta venida del Papa los de siempre. No creo en la eficacia política y popular desde las esperanzas del pueblo en esta visita.

CI CC/PC/12/09/17/7:05

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