Colombia / Iván Márquez en el Congreso del partido FARC: “Seremos un partido amplio dispuesto a adelantar todo diálogo político y todo proceso de unidad”

Los precandidatos presidenciales no quisieron la foto con las FARC, pues ninguno aceptó la invitación de asistir a su Congreso Nacional ‘Por un gobierno de transición para la reconciliación y la paz’. Solamente se hizo presente un representante del movimiento de Clara López.

La invitación la habían hecho desde el día en que anunciaron el Congreso. La intención era escuchar a todos los candidatos para empezar a mirar a quién apoyarán en las presidenciales, y aunque no asistieron ese sigue siendo el objetivo.

En camiones escoltados por motocicletas y vehículos de la policía, miles de excombatientes llegaron a un auditorio en el centro de Bogotá, luciendo camisas blancas en la que se leía: “Por un Gobierno de transición para la reconciliación y la paz”, un acto impensable hasta hace dos años.

“Seremos un partido amplio dispuesto a adelantar todo diálogo político y todo proceso de unidad intentando la identificación de causas y propósitos comunes (…). Ponemos a disposición nuestro acumulado y nuestra experiencia así como nuestras visiones de presente y futuro”, dijo Iván Márquez, miembro del Secretariado.

Las FARC, que inician desde hoy una serie de deliberaciones para acordar las bases de su nuevo partido y sus propuestas, que según Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, tienen que ser claras y con miras a la reconciliación, dejaron claro -dadas las posibilidades-, que no se irán con candidato propio para las elecciones presidenciales.

“No aspiramos a liderar, queremos más bien ser parte de una construcción social colectiva que por su propia condición debe ser realmente democrática”, dijo Márquez, señalando, sin embargo, lo difícil que está el panorama político para lograr uniones.

“Mientras que unos sectores de derecha y extrema derecha privilegian en el desmonte de los acuerdos de La Habana, otros los de la centro derecha enfocan sus preocupaciones en la lucha contra la corrupción y el crecimiento económico, y unos terceros de amplio espectro popular democrático que enfatizan, en algunos casos, la implementación de los acuerdos y una perspectiva mucho más completa que incluya los acuerdos de paz con el ELN”, dijo.

Pero esto no es algo que no esperaban. La falta de asistencia de candidatos es quizás el primer síntoma del difícil camino que emprenden. Su principal obstáculo es que su apoyo sume y no reste, por ello el llamado de paciencia de su máximo líder y el enfoque de llamar a las masas.

“Nada es fácil en el sistema político para nosotros, pero estamos inmersos en él y estamos dispuestos a cambiarlo. Requerimos de cabeza fría y de masas que nos respalden en todos los espacios. Nuestra misión fundamental será ganarlas. Sin ellas el adversario hará lo que quiera con nosotros, sin ellas no podremos cambiar nada”, dijo Rodrigo Londoño.

Lo claro, por lo pronto, es que su Congreso es una victoria y la concreción del sueño de Manuel Marulanda.

“Superamos en lo fundamental el obstáculo de la guerra. Celebramos este congreso públicamente y en la capital del país, una victoria impensable años atrás”, agregó Londoño.

Este es el discurso completo: 

Al reunirnos en este Congreso, con el propósito de fundar el nuevo partido político que presentaremos al pueblo colombiano, estamos dando un paso trascendental en la historia de las luchas populares en Colombia.

Las FARC-EP, el glorioso movimiento armado revolucionario nacido el 27 de mayo de 1964, nos trasformaremos a partir de este evento en una nueva organización exclusivamente política, que ejercerá su actividad por medios legales. Esto no significa que renunciemos de algún modo a nuestros fundamentos ideológicos o proyecto de sociedad.

Seguiremos siendo tan revolucionarios como los marquetalianos, persistiremos en recoger las banderas bolivarianas y las tradiciones libertarias de nuestro pueblo, para luchar por el poder y llevar a Colombia al ejercicio pleno de su soberanía nacional, y a hacer vigente la soberanía popular. Continuaremos luchando por el establecimiento de un régimen político democrático que garantice la paz con justicia social, el respeto de los Derechos Humanos y un desarrollo económico con bienestar para todos quienes vivimos en Colombia.

Así lo estableció nuestra Octava Conferencia al corregir y ampliar el Programa Agrario, y tales previsiones seguirán siendo parte de nuestro arsenal ideológico y político.

Simplemente ahora damos cumplimiento a las conclusiones aprobadas por nuestra Décima Conferencia. Su declaración política llevó por título ¡Se acabó la guerra, vamos todos y todas a construir la paz! En ella consignamos que el Acuerdo Final de La Habana contiene los mínimos necesarios para dar continuidad por la vía política a nuestras aspiraciones históricas por la transformación del orden social vigente.

Y que por tal razón decidimos surtir todos los aprestamientos necesarios para el tránsito de nuestra estructura político-militar hacia un nuevo partido político. Dificultades conocidas en la implementación, impidieron que este Congreso se celebrara en el mes de mayo. Lo hacemos tres meses después, con la misma meta trazada por la Conferencia, dar continuidad a nuestros propósitos políticos de carácter estratégico por la construcción social de poder para el pueblo.

Como siempre hicimos las FARC, a nuestros contradictores en uno y otro extremo del espectro político responderemos siempre con hechos, sin necesidad de enzarzarnos en complicados debates. Nuestro mejor argumento serán las masas organizadas y en movimiento en los más diversos escenarios, enfrentando con verdadero talento al régimen y al sistema.

Si nuestro compromiso es ofrecer nuestra fuerza y energía por la unidad de los sectores progresistas, democráticos y revolucionarios del país, de los movimientos políticos y sociales, de las múltiples organizaciones sectoriales y reivindicativas en el nivel nacional, regional y local, tenemos que tomar conciencia real de la amplitud con que debemos dirigirnos a la nación, sin dogmas ni sectarismos, ajenos a toda ostentación ideológica, con propuestas claras y sencillas.

Ello deberá manifestarse en nuestro nombre, en nuestros símbolos, en nuestra actitud, en nuestra manera de tratar con la gente, en nuestras plataformas y programas. La Gran Convergencia Nacional, con la que pretendemos crear poder desde las bases y disputar los espacios institucionales, sólo será posible si actuamos con modestia, sin soberbias o suficiencias, con respeto por los demás. No necesitamos convencernos de que somos revolucionarios, sino sumar más y más gente al proceso por las grandes transformaciones del país.

Las marchas guerrilleras solían enfrentarse a enormes filos, que una vez coronados nos permitían apreciar más allá, hacia otras hondonadas y cimas que nos esperaban. Es así como debemos considerar el paso que estamos dando. Superamos en lo fundamental el obstáculo de la guerra, celebramos este Congreso públicamente y en la capital del país, una victoria real impensable años atrás. Tenemos por delante grandes retos y múltiples dificultades.

Nada es fácil en el mundo político, mucho menos la actividad revolucionaria. El régimen y el sistema no están hechos para nosotros, pero estamos inmersos en ellos y dispuestos a cambiarlos.

Requeriremos de cabeza fría y de masas que nos respalden en todos los espacios. Nuestra misión fundamental será ganarlas, sin ellas el adversario hará lo que quiera con nosotros, sin ellas no lograremos cambiar nada.

Hagamos de este un Congreso histórico, del que salgamos más unidos que nunca a cumplir con nuestros sueños. Urge comprender y asumir la dimensión política estratégica del paso que estamos dando. No se trata añorar volviendo la vista al pasado, sino de extraer de él la experiencia acumulada con mirar a la construcción de un futuro mejor para nuestro pueblo. La paz tendrá que ser una realidad cierta en Colombia, una hermosa tarea nos espera.

 

Iván Márquez: “No descansaremos hasta que todos los presos recuperen su libertad”

  • FOTO COLPRENSA

Este domingo fue instalado oficialmente el Congreso Nacional de las Farc, y durante el evento que se realizó en Bogotá, ‘Iván Márquez’, quien fue el jefe negociador del grupo guerrillero en desmovilización y está en la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación de la Implementación, hizo duras críticas al Gobierno.

“Debemos aceptar que la derrota del plebiscito no solo afectó los contenidos del primer acuerdo debilitándolos, sino que modificó las condiciones de la implementación hacia escenarios adversos. También señalar que la manifiesta debilidad del Gobierno lo ha llevado a ceder ante las presiones y a un terreno de evidentes incumplimientos”, dijo ‘Márquez’.

Aseguró que hay una renegociación en el Congreso, que no son descartables modificaciones también por parte la Corte Constitucional. Afirmó que a eso se agregan presiones de los poderes fácticos cuando sienten que sus intereses se pueden ver afectados o la estructura de la dominación de clases y algunos funcionarios que siguen actuando como si se siguiera en guerra.

Se tomó su tiempo para criticar también la financiación del proceso que continúa y aseguró que los recursos son limitados.

“Hasta el momento debemos hablar de financiación pírrica de compromiso fiscal insuficiente del Gobierno al prever una disposición de recursos de escasos 129.5 billones de pesos para 15 años, lo cual se explica parcialmente en la situación de las finanzas públicas, la estructuración actual del gasto público y el sometimiento al régimen de la sostenibilidad fiscal”, dijo.

Al Congreso de la República le cuestionó sutilmente por los retrasos del trámite legislativo de la reglamentación de la Jurisdicción Especial, dado a que en la Cámara de Representantes se ha demorado más de 20 días el nombramiento de un ponente para debatirla.

“Se aprobó la reforma constitucional que crea la Jurisdicción Especial para la Paz, estando pendiente la Ley Estatutaria que la desarrolla y que el presidente del Congreso tiene represada”, dijo.

En sus críticas, por supuesto, también se refirió al proceso de amnistía que es quizás el que más han reclamado.

“Ha sido ardua y llena de tropiezos la tarea de la excarcelación de todos los prisioneros y prisioneras de guerra y de las personas acusadas de serlo. A la fecha, aunque, cerca de 3 mil de ellos y ellas ya han salido quedan cientos en las cárceles. No descansaremos hasta que todos y todas se encuentren en libertad, tal y como se estableció en el acuerdo final”, dijo.

 

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