EE.UU. Trump ignora a indígenas y ambientalistas, da luz verde a polémico oleoducto/ Jueces derrotan a Trump, revierten orden antiinmigratoria
Nueva York. El gobierno de Donald Trump autorizó el inicio del último tramo de un oleoducto frenado por un masivo movimiento indígena a finales de la presidencia anterior, agregando con ello otra violación a un acuerdo más en la larga historia de Estados Unidos contra los pueblos originarios de su tierra.
Representantes del pueblo Sioux de Standing Rock expresaron que “esta lucha no ha acabado”. Sus abogados presentaron este jueves una demanda para intentar suspender la reanudación de obras cerca de su reservación en Dakota del Norte, mientras activistas acuden al lugar para regresar a sumarse a los que permanecen en campamentos en esa zona.
A la vez, los Sioux convocaron acciones de protesta por todo el país que iniciaron este jueves y una marcha nacional en Washington el 10 de marzo a nombre de la defensa de os derechos indígenas y la defensa del agua de todos (http://standwithstandingrock.net).
Pero las operaciones de construcción del oleoducto Dakota Access, incluyendo la perforación por la zona disputada y debajo de un río que con un derrame podría contaminar el agua potable de los indígenas y otros pueblos, arrancó este jueves, según voceros de las empresas, que tienen el objetivo de concluir este último tramo en los próximos meses.
Una de las primeras medidas ejecutivas de Trump fue girar instrucciones para apresurar la aprobación de Dakota Access y con ello revertir la decisión del gobierno de Barack Obama en diciembre de frenar el proyecto mientras se evaluaba el impacto ambiental y se negociaba con los líderes indígenas en esa zona. Trump fue inversionista en la empresa encargada del proyecto, Energy Transfer Partners, y también fue beneficiado por donaciones a su campaña por el ejecutivo en jefe de la empresa.
La decisión fue un revés a un movimiento sin precedente que se volvió símbolo nacional e internacional de resistencia contra la violación de derechos indígenas y la lucha por el medio ambiente, en particular contra los hidrocarburos.
Peor aún, la decisión se anunció el martes mientras estaba llegando a Washington el presidente de la tribu Sioux de Standing Rock, la cual encabeza el masivo movimiento de oposición al proyecto, para verse con oficiales del gobierno de Trump. David Archambault II canceló su reunión y comentó que “me siento ofendido, fue una falta de respeto” al Washington Post.
Emitió una declaración solicitando que los aliados ejerzan sus derechos de libre expresión “para recordarle al presidente Trump que estamos defendiendo” y recordó que estaba en Washington para intentar ayudar a los funcionarios “a entender por qué hay un movimiento… y todos los males que se han hecho contra mi nación por esta nación”.
Integrantes del pueblo Sioux de Standing Rock reiteraron a medios que “esta lucha continua”. LaDonna Brave Bull Allard, fundadora de uno de los campamentos, comento que “Ya no se trata solo de Standing Rock, se trata del mundo. Más allá de lo que ocurra aquí, aun mientras están perforando mientras hablamos, todos tenemos que defender el agua”, comentó a The Guardian.
Vale recordar que este proyecto de construcción provocó un movimiento de resistencia indígena sin precedente en las últimas décadas, donde a lo largo de meses se sumaron representantes de más de 200 naciones indígenas, y a partir del verano pasado, nuevos aliados, desde ambientalistas, religiosos, estudiantes e integrantes de Black Lives Matter, artistas, solidarios de otras partes del mundo y cientos de veteranos militares, algunos de los quienes llegaron en diciembre para ofrecer protección después de que se cansaron de ver noticias sobre la repetida represión de los activistas por guardias y autoridades locales.
Personas participan en una protesta contra la orden ejecutiva del presidente estadounidense, Donald Trump, para reactivar los oleoductos Keystone XL y Dakota Access, en Washington D.C., el 8 de febrero de 2017. Foto Xinhua
Jueces derrotan a Trump, revierten orden antiinmigratoria
Nueva York. El presidente Donald Trump sufrió una derrota ante los jueces que ha despreciado durante los últimos días los cuales fallaron contra reactivar su orden ejecutiva anti-musulmana, firmó otra orden ejecutiva declarando guerra a los cárteles, su nuevo procurador general reveló que no sabe cuál es la tasa delictiva en su país, y su consejera fue culpada de violar las reglas de conducta oficial.
La noche de este jueves, el panel de tres jueces del Tribunal Federal de Apelaciones emitió un fallo unánime rehusando reactivar la orden ejecutiva prohibiendo temporalmente el ingreso de personas provenientes de siete países mayoritariamente musulmanes y congeló el programa de ingreso de refugiados de todas partes del mundo. El asunto fue limitado a si la orden permanecía suspendida bajo el fallo de un juez federal mientras tribunales inferiores continúan evaluando su legalidad.
La decisión de esta noche era no revertir ese fallo anterior, al cual Trump llamo “ridículo” y responsabilizó a ese “disque juez” de poner en riesgo la seguridad del país. Esta semana, Trump había cuestionado la imparcialidad y la capacidad mental de los jueces de apelación, asombrando a legisladores, expertos y hasta a su propio nominado a la Suprema Corte.
Ahora todo indica que la disputa ahora será llevada por Trump ante la Suprema Corte.
El fallo cuestionó las premisas del presidente de que la prohibición era justificada por “seguridad nacional”, señalando que el gobierno no presentó prueba alguna de que alguien de esos siete países había cometido un acto terrorista en este país, más aún, rechazó el argumento de la Casa Blanca que los tribunales no tienen derecho de evaluar las decisiones de seguridad nacional de un presidente. Subrayaron que “es incuestionable que el poder judicial federal retiene la autoridad de adjudicar retos constitucionales a las acciones ejecutivas”.
El trío de jueces de apelación rechazó la posición del gobierno de que las decisiones ejecutivas sobre política migratoria, particularmente cuando son motivadas por seguridad nacional, no pueden ser evaluadas por el poder judicial, aun si estas potencialmente son contrarias a los derechos constitucionales.
Poco después de que el fallo fue emitido, Trump de inmediato lo descalificó como “una decisión política” continuando con su guerra contra jueces que se atreven enfrentar sus ordenes. Y por supuesto envío un tuit: todo en altas: “nos vemos en el tribunal, la seguridad de nuestra nación está en juego”. Se supone que se refiere a la Suprema Corte.
En otra disputa relacionada con asunto judiciales, Trump acusó a un senador de “haber mal representado” los comentarios de su nominado a la máxima corte, Neil Gorsuch, quien había expresado que los ataques del presidente contra jueces eran “descorazonadores”. Sin embargo, otros presentes confirmaron que el juez sí expresó esa opinión.
A pesar de su suerte con algunas de sus ordenes ejecutivas, Trump no ha perdido su apetito por ellas. Este jueves firmó otras tres sobre el tema del crimen, la primera instruyendo al gobierno a proceder contra los cárteles y el crimen organizado que “se ha extendido por la nación, amenazando la seguridad de Estados Unidos y sus ciudadanos”. Acusó que además de promover “el crimen, la corrupción, violencia y miseria”, el narcotráfico de los cárteles ha detonado un incremento “en abuso mortal de drogas y el incremento correspondiente en crimen violento relacionado a las drogas”. Propone una manera “integral y decisiva para desmantelar” al crimen organizado.
Pero la orden, mas allá de afirmar que se redoblarán esfuerzos para atacar a las organizaciones criminales trasnacionales, contiene pocos detalles de cómo se realizará todo esto más allá de “mayor coordinación” y “cooperación” (https://www.whitehouse.gov/
En la ceremonia de la firma de estas ordenes también juramentó a su recién ratificado procurador general Jeff Sessions. Poco después el nuevo encargado del sistema de justicia hizo comentarios ante los medios donde afirmó que “tenemos un problema de crimen”, e indicó que sospechaba que el alza en la tasa de crimen es una “tendencia peligrosa permanente”.
Pero las estadísticas oficiales -del FBI- sobre la tasa de crímenes violentos está a la mitad de lo que estaba hace 15 años, y la tendencia ha bajado cada año de manera consistente con la excepción de un pequeño incremento entre 2014 y 2015.
Mientras evoluciona la gran confrontación de poderes y el debate sobre el crimen, estalló este jueves otro escándalo cuando la consejera del presidente, y su ex coordinadora de campaña Kellyanne Conway, cometió una violacion de las normas de ética de funcionarios públicos al promover la mercancía de Ivanka Trump, la hija de su jefe. En entrevista con Fox News sobre el asunto de que una tienda departamental había dejado de vender las prendas de la marca Ivanka Trump y cómo su padre expresó su disgusto, Conway dijo “vayan a comprar las cosas de Ivanka es lo que yo diría… yo voy hacer un comercial gratis aquí: vayan a comprarla hoy, todos. Lo pueden encontrar en línea”.
Los funcionarios públicos no pueden usar sus puestos para endosar o promover un producto en particular -aun menos cuando es de la empresa de la hija del presidente-, coincidieron expertos.
El presidente del Comité de Supervisión Gubernamental de la cámara baja, el republicano Jason Chaffetz declaró que “eso estaba mal, mal, mal. Es completamente inaceptable”, y él y colegas enviaron una carta a la oficina de Ética en el gobierno solicitando una investigación. El vocero Sean Spicer se limitó a declarar que su colega había sido “aconsejada” sobre el asunto.
Para acabar, Trump continuó con su beligerancia verbal no solo contra jueces y demócratas, sino contra legisladores de su propio partido que se atreven a criticarlo. En respuesta a la crítica de McCain de que la misión militar en Yemen que resultó en un militar estadunidense muerto (y unos 16 civiles) aprobada por Trump había sido “un fracaso”, el mandatrio tuiteó que eso solo “envalentonó al enemigo”. Y continuó atacando al héroe militar condecorado y prisionero de guerra en Vietnam, afirmando que el senador “no debería de estar hablando de éxito o fracaso de una misión ante los medios…. él ha estado perdiendo durante tanto tiempo que ya no sabe cómo ganar”.
Vale señalar que McCain es el presidente del Comité de Fuerzas Armadas del Senado y ex candidato presidencial de su partido. Mas aún, señalaron sus colegas como analistas, el que está cuestionando el conocimiento militar de McCain es un hombre que evadió, en cinco ocasiones, cumplir con su servicio militar en Vietnam.

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