Mexico. Entrevista a Mónica Mexicano de la Asamblea de Mexicanos en Argentina a 12 meses de Ayotzinapa. “Seguimos con la exigencia de la aparición con vida de los 43 estudiantes”

Por Marina Perez Damil, Resumen Latinoamericano /25 de Sept.2015.- Un año pasó desde desaparición con vida de los 43 estudiantes normalistas de la Normal Rural Isidro Burgos del Estado de Guerrero, bajo complicidad del Estado Mexicano. Hecho que marcó a fuego la coyuntura política actual en México, y que pone de relieve la fragilidad del sistema político democrático. Mónica Mexicano integrante de la asamblea de Mexicanos en Argentina, contó a Resumen Latinoamericano en el marco de la Acción Global por Ayotzinapa, sobre las trabas a la investigación por parte del Gobierno Méxicano y las implicancias de la masacre.

Lo importante para  Mónica, como para los cientos de personas que estuvieron frente a la embajada de México en Argentina en el aniversario de la masacre de Iguala, fue manifestar una vez más la rabia y el dolor que causó la desaparición de los cuarenta y tres estudiantes.  Ante la ignominia de los Estados frente a lo ocurrido el 26 y 27 de septiembre del año pasado en Guerrero, la referente de la Asamblea de Mexicanos en Argentina resaltó la importancia de la lucha desde abajo y el apoyo de las organizaciones civiles.

-¿Cómo se dio el día la concentración frente a la embajada? ¿Qué tipo de participación hubo?

Fue una jornada político cultural frente a la embajada de México en el barrio de Belgrano codo a codo con organizaciones sociales y de derechos humanos con las que venimos trabajando desde hace un año, y que solidariamente han levantado la consigna de aparición con vida de los 43 estudiantes, que han acompañado la digna lucha de los familiares de los 43, y que estuvieron presentes hace unos años cuando ellos vinieron a contar su propia historia. Vinimos a hacer un acto de protesta al Gobierno Mexicano y a exigirles la verdad sobre qué es lo que hicieron con nuestros compañeros desaparecidos. Seguimos con la exigencia de la aparición con vida de los 43 estudiantes.

-¿Los recibieron acá en la embajada? ¿Tuvieron algún tipo de contacto?

No, incluso no era la idea. Ya exigimos lo que había que exigir en su momento y la jornada de hoy fue más que nada una demostración política de que continuamos luchando.

-¿Cómo está actuando el Gobierno actualmente frente a la causa de Ayotzinapa?

Hay un intento por parte del Estado Mexicano de establecer una supuesta verdad histórica que dice que los estudiantes fueron casi raptados por un grupo criminal de narcotraficantes, que se los llevaron, los quemaron y esparcieron sus cenizas en un rio. En la última semana el  GEIG (Grupo Independiente de expertos interdisciplinarios) reunidos con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dio su dictamen después de realizar varias pericias, la cual desmiente esa versión oficial ya que no hay manera de comprobar que los chicos fueron quemados.

Se exige que se abran nuevas líneas de investigación, y hay una de ellas que es interesante porque nos permite empezar a hablar de lo que ya habíamos venido hablando: el Narcoestado.

Se habla de un quinto autobús. Hay que recordar que los chicos fueron a Iguala en autobuses para poder asistir a una marcha en el DF, y parece que uno de los autobuses  contenía un cargamento de drogas -posiblemente heroína- que es usualmente transportada en este tipo de autobuses.  Si esto es así, se evidenciaría la complicidad del  Gobierno Mexicano con el crimen organizado que está ejecutando estos actos, y explicaría la respuesta tan feroz del gobierno para evitar que eso se destapara.
Esa es la hipótesis del GEIG, la cual se puede investigar federalmente. Nosotros levantamos las consideraciones que hace el GEIG, le exigimos al gobierno mexicano que lo haga, y acompañamos la lucha de los padres de familia.

-A nivel organización ¿Qué es lo que deja Ayotzinapa?

Nosotros vemos que bajó la participación respecto de la causa, pero tiene que ver con esta política de terrorismo que está llevando el Estado. Hay un desgaste, pero también existe el miedo de continuar, por las represiones y las desapariciones que minan la organización. Por otro lado hay que recordar que Ayotzinapa es la punta del icberg de la situación de guerra que se vive en México. Hay mucha gente que está desaparecida, que ha sido asesinada. Las cifras que arrojan los organismos de derechos humanos y organizaciones sociales periodistas son desde el 2006 a la fecha de más de 200 mil personas asesinadas y  80 mil personas desaparecidas, entre ellos  migrantes que intentan llegar a Estados Unidos y son captados por el crimen organizado, sometidos a esclavitud sexual, laboral, etc. Entonces la gente también sale a denunciar toda esa situación de terrorismo de Estado que se vive.

El caso de los 43 permitió que la gente pudiera empezar a denunciar y organizarse para decir lo que está pasando, para decir que nos están matando. Incluso en el exterior nos permitió contar la vinculación del Gobierno Mexicano con el crimen organizado, no solamente el tráfico de drogas, sino también el tráfico de personas, órganos, prostitución, pornografía infantil, etc.

-¿Crees que primó la organización este año frente a las elecciones federales?

La lectura que se  hace es que el sistema electoral y el sistema en general produce un descrédito, por la impunidad que se viene viviendo desde siempre. No hay por ejemplo ninguna persona juzgada por ningún crimen de Estado. Esto más el fraude electoral, más la venta del país por culpa del neoliberalismo y el desmantelamiento de lo estatal, han generado el descrédito de la gente no solamente en el sistema político sino también en el proceso democrático de lo electoral. La gente ya no sale a votar.

-¿Decís que Ayotzinapa aumentó este descredito?

Lo aumentó y afianzó está sensación de impunidad. Algo importante además para remarcar es que nos preceden dos fraudes electorales muy documentados, y que no pasó nada: el fraude se cometió y el presidente se instituyó, esto fue en el 2006 con Felipe Calderon y Lopez Obrador. También cuando asumió Peña Ñieto hubo compra de votos. La gente no considera la vía electoral como una forma de cambiar las cosas, porque además de que son tres o cuatro partidos, que son los mismos de siempre donde la gente se va cambiando de partido para realizar acuerdos políticos, lanzarse y competir, no hay posibilidad de generar nuevos partidos. Está Morena de López Obrador pero no es representativo de la lucha social o del movimiento de izquierda.

Lo que vemos en México es un aumento de los grupos autonómicos y también de autodefensa, como es el caso de Guerrero de las policías comunitarias o de Michoacán de las autodefensas del pueblo de Ostula o de Cherán, donde ante la situación de violencia desatada por el Narcoestado la gente no ha tenido otra alternativa que armarse y defender sus territorios, su vida. Son cosas que desde acá desde la Argentina nos pueden sonar desproporcional, desconsideradas, o anacrónicas pero en Mexico tienen una vigencia de la realidad que se vive. Lo que se está jugando en México no es un proyecto político, sino la existencia. No es que hay una lucha por la construcción por un país socialista, sino que es la lucha por mantener la vida, por no ser asesinado por un cartel de narcotraficantes.

-Última pregunta. ¿Cómo reaccionó el Gobierno Argentino frente a lo sucedido y como hubiesen esperado que reaccione?

Nosotros le pedimos al Gobierno Argentino que se pronunciara, el primero de Diciembre del año pasado fuimos a cancillería a exigir que se rompieran relaciones con el Estado Mexicano que tiene una política genocida contra su población. Fuimos a sostener que el  Estado Argentino – que se dice ser un gobierno de los Derechos Humanos – no puede mantener una relación con este tipo de Estado. Vemos una contradicción en ese sentido porque no tuvimos una respuesta concreta a lo que solicitamos.

Sabemos que hubo declaraciones en el sentido políticamente correcto por parte del Gobierno Argentino diciendo que es un caso “muy sentido”, o que se acompaña el dolor de los padres de familia, pero en los hechos no hay nada. De hecho hay una actividad oficialista en los últimos días donde ellos lo conmemoran casi como un aniversario luctuoso, cuando la lucha de los padres y de todas las organizaciones es continuar con la aparición con vida. Esa es la política de los Estados.

Nosotros lo vemos como una complicidad, porque el silencio te hace cómplice. Por eso la solidaridad y la lucha por la justicia tiene que venir desde abajo, desde la gente, las organizaciones de base de acá, de derechos humanos. Para nosotros fue muy importante el apoyo de las Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, y otros grupos que se han organizado para juzgar a los asesinos por el genocidio. Si hay genocidas presos, es gracias a las organizaciones civiles. Eso creemos y estamos intentando de llevar esa experiencia hacia México.

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