ARGENTINA. Se fue “Pepa” Noia, Madre de Plaza de Mayo -Línea Fundadora.: ¡Hasta la victoria siempre, compañera!

Resumen Latinoamericano/ 31 de agosto de 2015.  Josefina “Pepa” Noia, Madre de Plaza de Mayo, compañera, militante de la vida y la justicia, eterna luchadora por la memoria y los derechos humanos de ayer y hoy.

Quienes caminamos con vos las plazas, y caminamos junto a vos por la aparición con vida de los compañeros desaparecidos, con vos gritamos una vez más: 30000 compañeros desaparecidos ¡Ahora y siempre! ¡Ahora y siempre! ¡Ahora y siempre!

Para quienes quieran ir a darle el último adiós, sus restos serán velados a las 16 horas en la legislatura porteña.
Su historia

Josefina García, Pepa, nació en 1921. A los veinte años de edad, se casó con Juan Carlos Noia, con quien tuvo cuatro hijos. El 13 de octubre de 1976, su hija María Lourdes fue secuestrada junto con su marido. A partir de ese momento, Pepa cambió su rutina y se dedicó exclusivamente a la búsqueda de su hija.

“Yo me llamo Josefina García, pero todos me dicen Pepa. Noia es el apellido de mi marido. Tuve 4 hijos: mi hija la mayor Alicia, que está en Australia, Daniel que estaba en Australia y falleció hace 6 años, Margarita que es secretaria de Derechos Humanos de la CTA y María Lourdes que está desaparecida. Además, tengo muchos, muchos nietos, tanto acá como en Australia.Mi hijo Daniel en 1976 se fue a vivir a Australia porque lo mandó la Ford, donde trabajaba. Como estaba muy bien, llamó a todas sus hermanas para que vayan allá. Mi hija la mayor se fue. Pero María Lourdes no quiso y dijo “No, si todos nos vamos, qué va a ser del país”. Alicia se fue el 3 de octubre de 1976, y a María Lourdes la secuestraron diez días después, el 13 de octubre”.

En 1976, María Lourdes, la tercer hija de Pepa y Juan Carlos, estaba casada con Enrique Mazzadra con quien tenía un hijo, Pablo, de 18 meses. Pepa cuidaba a su nieto los días martes y fue precisamente un martes el último día que vio a su hija. “Los días martes ella venía a casa y me dejaba al nene. Se quedaba a comer y después iba a la facultad, a dar clase. Era una costumbre y yo le hacía bife a la criolla los martes. Y un día me dice ella: “no me hagas más bife a la criolla, cambiáme el menú”, yo le digo: “Tenés razón”. Cuando ella se va, yo me quedo con el nene. Al otro día se la llevaron. Ésa fue la última vez que hablé con ella. Nosotros sabíamos lo que estaba pasando porque Lourdes nos contaba lo que pasaba con alguno de sus compañeros… Después no la vi más”.

Lourdes era una joven comprometida con su tiempo. Trabajaba como psicóloga y docente y tenía una militancia que demostraba su búsqueda por un mundo más justo y solidario. Fueron éstos, los mismos ideales que los militares repudiaban y pretendieron extinguir. Durante el operativo, fueron secuestrados Lourdes y su esposo Quique. Pablo, su hijo, fue entregado a una vecina. Quique fue liberado al poco tiempo, mientras que Lourdes aún permanece desaparecida.

“En el departamento de Lourdes quedó todo tirado por todos lados. Cuando el cerrajero abre la puerta, lo primero que dice es: “¿Qué pasó acá?”. Me cambió la cerradura, pero no le gustó nada. Estando Lourdes, ellos vieron todos los libros que había. Una mamá agarró los libros, los empaquetó y los tiró en el río. Después me decía: “¡Qué pena, cada vez que me acuerdo de los libros que tiré al río!. Podría haberlos guardado en algún lado”. Lo único que pusieron arriba de la mesa fue el cuadro de Perón y Evita. Se llevaron a ella y a él también pero al nene, no. Yo pienso que debía ser un grupo de tareas nuevo porque si no se lo hubieran llevado. Se lo dejaron a la vecina. A Quique lo largaron un tiempito después. A ella no”.

Con la entereza y el valor que caracteriza a las Madres, Pepa dio inicio a su búsqueda, que aún continúa. “Nunca, nunca, van a decir: “la vimos llorar a Pepa”. Yo lloraba cuando salía a la calle. Cuando iba en los colectivos, me sentaba a fumar y lloraba. Cuando iba a los ministerios decía: “no hay que mostrarles el dolor que uno tiene”. Ni bien salía, lloraba como una desgraciada todo el camino. Delante de ellos no. Jamás”.

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